—Algo he escuchado, pero no pensé que fuera tan literal. —Lo es, creeme… La conversación se cortó cuando a la distancia se escuchó la puerta cerrarse y unos tacones impactar el suelo. Un grupo de hombres apareció en uno de los pasillos, siendo antecedidos por una mujer de impecable vestido n***o. Usaba unos largos tacones y llevaba el cabello suelto y corto a los hombros. Tenía ojos oscos y fríos, además de una expresión de molestía en la cara, sin embargo, al ver toda la estampa, no parecía enfadada, si no que esa ya era su expresión natural. Su andar fue interrumpido cuando notó que la sala no se encontraba sola. Pudo haber continuado su camino sin detenerse, pero se acercó en mi dirección y despues de clavar sus ojos ante los mios en un tenso contacto visual rompió en silencio. —"I c

