COSENZA, ITALIA. —Nos vamos—comunicó Domenica. No le gustaba el ambiente dentro de la fiesta y aunque no le molestaba en absoluto ganarse miradas, entendió que había cometido un error. Cayó ante las provocaciones bajas de Alissa Barbieri a quien no tragaba de ninguna manera. Recordó los ojos severos de Neylan y entendió porque su carácter habia atraído tanto al Don, aun conociendo su fama la amedrentó para disparle y entendió el punto. Las disputas solo mostraban debilidad de carácter y ella no pensaba verse así delante de nadie. —¿Está segura? —Si. No tengo nada más que hacer aquí. El hombre asintió no sin antes informar que se encargaría de que el auto estaría listo para su marcha. Domenica observó su reloj, inquieta, y fue allí cuando Rocco se acercó a ella. —Señorita Canfesse ¿Se

