14. Este no eres tú. Defne. El lunes, cuando entro a la empresa, lo primero que noto es el caos. Las personas están agrupadas, murmurando entre sí, y es como si el trabajo se hubiera detenido por completo; en lugar de un espacio laboral, aquello parece un aula repleta de chismes y susurros cargados de nerviosismo. —¿Qué pasa? —le pregunto a Levi, deteniéndome a su lado. Él me mira con los brazos cruzados sobre el pecho. La expresión sombría en su rostro me dice que no se trata de un simple lío infantil, sino de algo mucho más grave de lo que mi mente alcanza a anticipar. —Le robaron el cliente más importante del momento a Matheo —responde. Mi sangre se hiela. —¿Qué? —Jamenson le ofreció al cliente exactamente los mismos servicios y la misma planificación, pero a un mejor precio —L

