Es una invitación para el banquete del señor
Alfredo Lafinur el próximo miércoles. No te
olvides de asistir. -Joana lanzó por encima del
hombro mientras se dirigía al baño.
Natalia hojeó la tarjeta de invitación, su cerebro
tardó en procesar la información debido a todo el
vino que bebió. Le llevó un momento recordar
quién era Alfredo. Era su benefactor y también un
querido amigo.
El día del banquete.
El banquete se celebraba en la bodega de la
familia Lafinur. La mayoría de los invitados que
asistían eran algunas de las personas más
influyentes, poderosas o ricas de Ciudad Alvear.
Después de acomodar a sus hijos para la noche,
Natalia llegó a la bodega puntualmente. Esa
noche, eligió llevar un vestido diseñado por ella
misma. Se inspiró en dos culturas diferentes,
dando lugar a un vestido con un cuello de tortuga
alto y un diseño ceñido al cuerpo en la parte
superior. La parte inferior tenía el habitual corte
de sirena.
El tono frío del vestido azul marino no hacía más
que acentuar la claridad de su piel. Había
recogido sus sedosos mechones de pelo n***o en
un moño suelto, dejando al descubierto la suave
columna de su esbelto cuello. Con una sonrisa
que curvaba sus labios, rezumaba elegancia y
encanto.
El salón de banquetes bullía de ruido cuando ella
entró en él. Ya había una multitud considerable
mientras los invitados se arremolinaban y
charlaban entre sí. En el momento en que hizo su
entrada, su aspecto atrajo de manera instantánea
la atención de los ocupantes de la sala.
-¿Quién es ella? ¿Por qué no la he visto antes?
-Este es el banquete del señor Lafinur Cualquiera
que pueda asistir debe ser alguien de
importancia.
-Hmm, es bastante hermosa. De hecho, diría que
su figura y sus rasgos son incluso mejores que
los de algunas de las celebridades que hay por
ahí.
La sonrisa nunca abandonó los labios de Natalia,
incluso cuando la multitud murmuraba y
cotilleaba sobre ella. Toda su conducta era
tranquila mientras aceptaba con elegancia la
copa de champán que le tendía un camarero. Se
dirigió a una mesa larga cercana y tomó un sorbo
de la bebida.
Desde que cortó todos los lazos con la familia
Sainz, rara vez había aparecido en eventos tan
formales. No hace falta decir que se sentía un
poco incómoda. Como aún faltaba tiempo para
que comenzara el banquete, salió de la sala de
banquetes y se dirigió al pasillo. Necesitaba
tomar un poco de aire fresco.
Además, aprovecharía la ocasión para llamar a su
madre, que estaba en el extranjero, y preguntarle
por su bienestar.
-¿Natalia?
Estaba a punto de abrir su bolso cuando una voz
sonó detrás de ella. Su mano se congeló mientras
buscaba su teléfono. Se dio la vuelta y miró en la
dirección de la que procedía la voz. Para su
sorpresa, la persona que estaba al otro lado del
pasillo no era otra que Jazmín.
Natalia frunció el ceño al ver a su hermanastra.
«¡Qué ciudad tan pequeña es ésta! No llevo ni dos
semanas aquí y ya me la he encontrado dos
veces». Incluso después de que Jazmín la
saludara, no se movió de su sitio, limitándose a
observar en silencio cómo su hermanastra se
acercaba a ella.
Jazmín se apresuró y se detuvo frente a ella. Por
alguna razón, su voz era baja y de pánico mientras
siseaba:
-¿Qué estás haciendo aquí?
Cuando había visto a la mujer en el otro extremo
del pasillo, pensó que se había equivocado. Ahora,
no podía negar que era Natalia.
-Claramente, estoy aquí para asistir al banquete
-respondió Natalia con una sonrisa.
¿Cómo es posible? ¿De dónde has sacado la
invitación? -gritó Jazmín con incredulidad.
Tenía razón al no creerla, ya que no se trataba de
un banquete cualquiera. Estaban aquí, en la
Bodega Lafinur, uno de los mejores lugares de
banquetes de Ciudad Alvear.
Por lo tanto, alguien tan «insignificante» y
«humilde» no debería estar aquí. En realidad, no
había forma de que ella pudiera entrar si fuera de
ese estatus. Pero, por el contrario, no lo era.
-No tienes que preocuparte por eso. -Fue
entonces cuando Natalia se dio cuenta de las
expresiones que aparecían en la cara de Jazmín.
Además de la visible sorpresa de verla allí,
también parecía asustada.
Recordó con claridad que esas mismas
emociones estaban presentes la última vez que
se vieron.
«¿ Tiene miedo de verme? ¿Por qué?»
La confusión y la sospecha se agolparon en
Natalia mientras se preguntaba. Justo en ese
momento, Jazmín miró hacia la sala de
banquetes con ansiedad. Al comprobar que nadie
les prestaba atención, agarró rápido la muñeca de
Natalia.
-¡Sal de aquí, ahora! No deberías estar aquí. No
tienes derecho a estar en un lugar comoéste.
Mientras decía eso, intentó arrastrar a Natalia
hacia la puerta principal. La razón por la que se
comportaba así era que Natalia estaba
absolutamente preciosa esta noche. Desde su
impresionante vestido hasta su maquillaje de
buen gusto, eclipsaba a todas las demás mujeres
presentes. Por lo tanto, si aparecía en el banquete,
Hugo se sentiría atraído por ella.
Si eso ocurría, todos los esfuerzos de Jazmín en
los últimos cinco años serían inútiles. ¡Sus
mentiras serían reveladas!
«No ... ¡No puedo dejar que esto ocurra! ¡No dejaré
que Hugo la vea!»
Cuanto más pensaba Jazmín en ello, más
aterrorizada se sentía, y más decidida estaba a
dejar que Natalia abandonara el lugar.
-No me iré. -Natalia arrancó su muñeca del
agarre de Jazmín. Sus labios de color rojo rubí se
movieron en una sonrisa mientras agarraba la
muñeca de Jazmín. Con un fuerte tirón, la otra
mujer fue arrastrada ante ella.