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623 Words
Isabel la fulminó con la mirada. -¿ Te atreves a robar mi collar, pero no te atreves a admitirlo? -Su collar de diamantes había desaparecido al salir del lavabo. Empezó a sospechar de Natalia cuando escuchó que ésta había entrado en el lavabo tras ella. Era poco probable que los del círculo de la alta sociedad de Ciudad Alvear le robaran a ella, ya que se conocían entre sí. Por eso, estaba más que segura de sus sospechas al ver la cara de Natalia, que no parecía sonarle. «¿Robar su collar?» Natalia se quedó rascando la cabeza ante la acusación. Con una sonrisa educada, preguntó: -Señorita, ¿hay algún malentendido? La sonrisa en su rostro despertó aún más la ira de Isabel. Justo en ese momento, alguien del público recordó: -Señorita Laflnur, no pierda el aliento con ella. Debería revisar su bolso en su lugar. Natalia escondió su bolso detrás de ella cuando Isabel intentó arrebatárselo. Cuando levantó la cabeza, de repente vio a Jazmín de pie detrás de la multitud, mirándola con una sonrisa malvada en la cara. En ese momento, se dio cuenta de que había manipulado su bolso. Nunca esperó que Jazmín se valiera de ellos para echarla del banquete. ¡Es obvio que tiene mala conciencia! Por eso esconde su bolso. -Alguien del público continuó agitando la olla. Isabel se sintió incitada, así que levantó la voz y gritó: -¡Dámelo! Como consecuencia del alboroto, el acto de recaudación de fondos se suspendió. En un instante, Natalia se convirtió en el centro de atención cuando todos se volvieron para mirarla. Sin embargo, antes de que se diera cuenta, una socialité le arrebató el bolso para complacer a Isabel. -Señorita, ¿no es este su collar? -Exclamó la socialité mientras sostenía el millonario collar de diamantes que encontró en el bolso. Aunque Natalia tenía la corazonada de que Jazmín le había tendido una trampa, le sorprendió que encontraran el collar en su bolso. En ese momento, Isabel tomó el collar de la mano de la socialité. Pensando que había pillado a Natalia con las manos en la masa, la puso a confesar: -¿Qué más tienes que decir ahora? Para sorpresa de todos, en lugar de pedir clemencia, Natalia se recompuso mientras se enderezaba y preguntaba: -¿Me creerías si te digo que no lo he robado? Al ver a Natalia con su compostura, Isabel se quedó desconcertada y se detuvo un segundo. Estaba más allá de lo que ella esperaba que un ladrón sorprendido en el acto estuviera desprovisto de vergüenza y culpa. -¿Quién es esta señora? Nunca la había visto. Apuesto a que es una ladrona que se cuela para robar. -Escondida detrás de la multitud, Jazmín comenzó a avivar las llamas. -No recuerdo haberla visto antes. ¿Alguien sabe quién es? -No tengo ni idea. - Yo tampoco. Todos empezaron a expresar sus sospechas tras los comentarios de Jazmín. Natalia sabía que acabaría en los libros malos de los Lafinur si no podía dar una explicación razonable. No sólo eso, sino que también temía que pudiera afectar a la relación de su mentor con Alfredo. Sin embargo, como este salón de banquetes privado no estaba equipado con una cámara de vigilancia, no era fácil para ella encontrar pruebas para limpiar su nombre. Justo cuando se devanaba los sesos, una voz grave sonó de repente. -¿Qué es lo que pasa? Todos, incluida Natalia, se volvieron para encontrar a un hombre con un traje de alta costura azul zafiro, que complementaba su físico casi perfecto. El hombre tenía un aire distinguido. Natalia se quedó sorprendida cuando vio su rostro familiar. «¿Es él? ¿Por qué está aquí?»
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