Ginevra una semana habia transcurrido desde que le dije a domenico que le daria otra oportunidad, ¿y que hizo?, me demostró que es mas que fiel a sus palabras, con pequeños gestos y grandes detalles, con besos y caricias robadas, con palabras susurradas en mi oido y con su lealtad hacia mi mas notoria que nunca. —¿Nerviosa, cuñada? La voz de isabella me saca de mis cavilaciones y levanto la cabeza, solo para encontrarme los mismos ojos de los cuales me enamore, y los cuales tiene mi hijo. —No tanto como debería estarlo. —me encojo de hombros y dirijo la mirada hacia mi hijo, que rie mientras juega con sus primos, mi corazón se encoge ante la escena, nico es mi luz y la razon por la que he llegado hasta donde estoy, gracias a mi pequeño soy resiliente y fuerte— ¿Sabes donde esta domeni

