Mientras Alexander manejaba desesperado para llegar, esperando que el cuerpo que encontraron no sea su hijo, recibe el llamado de Fabricio. — ¿Dónde estás? pregunta Fabricio. — Me llamaron y es interrumpido por Fabricio. Espérame amigo, no quiero que vayas solo espérame, le dice él. — Ya estoy en camino, dice Alexander. — Ahora aceleró y te alcanzo, dice Fabricio y acelera su auto y en diez minutos está detrás él, le toca bocina y le hace señales de luces, Alexander ya lo vio. Van juntos y antes de llegar ya ven los vehículos policiales, Alexander comienza a sentirse mal, le falta el aire, le cuesta respirar y le sudan mucho las manos, siente una mano en el hombro. — ¿Quieres que vaya yo por ti? pregunta Fabricio, espera mejor acá no veas esto, quédate aquí. Alexander se frena y es

