6

2729 Words
Nunca había sentido miedo de estar sola. Podía estar en casa sola, con todas las luces apagadas y no sentirme ni un poco incómoda. En cambio, me encantaba dormir con todas las luces apagas y todo en perfecta calma, sin un solo ruido,  Pero ahora estoy aquí, en una completamente casa alejada de todo, no es visible ni una pequeña luz en ninguna dirección. Todo lo que alumbra son las estrellas en el cielo, que parecen querer consolarme. Quiero quedarme allí, en esa soledad y lejanía, pero a una parte de mi, que no había notado, le incomoda y sé bien que se trata de las circunstancias. Después de todo, parece haberse desatado una guerra de la nada y temo que algo pueda estallar mientras duermo.  Ahora que el auto ha desaparecido de mi vista minutos atrás, decido entrar de nuevo a la casa en busca de una linterna, necesito ir al auto por mi celular, intentar comunicarme con Monique y Amber, creo que es mejor si no me quedo quieta.  Del bolso en el medio de la sala tomo la linterna, las llaves del auto y veo en mi reloj de mano que son dieciséis minutos pasada las tres de la mañana. Salgo rápidamente, sin pensarlo demasiado, corro hasta el auto, abro la puerta y entro. El olor a sangre inundó mi nariz de inmediato, trato de no pensar en ello pero no puedo evitar sentir un escalofrío correr por mi espalda.  Rebusco por todas partes hasta que visualizo el celular en el suelo del asiento del copiloto y lo tomo. Miro a través de las ventanas, todo está tan oscuro que parece una película de terror. —Vamos, Caoi, aquí estamos a salvo — me digo para calmar los nervios que amenizan con tomar control de mi.  Respiró profundo antes de abrir la puerta de nuevo, pero fue una mala idea, doy una arcada a causa del fuerte olor de la sangre que manchaba los asientos y simplemente salgo corriendo de regreso a la casa. Cierro la puerta detrás de mi de un golpe y trato de calmar mi respiración.  Después de todo aquí es seguro, todo está bien, en esta situación, estar completamente alejada de todo era lo mejor.  Me dejo caer en el suelo y observo el teléfono. Tiene diez por ciento de batería, treinta llamadas perdidas y cincuenta mensajes.  Las llamadas son de mi padre, mi madre y Amber, los mensajes de ellos también.  Comienzo a leer, me encuentro que mi padre me ha pedido repetidas veces que lo llame, que le diga si estoy bien y donde estoy, y luego hay mensajes diciéndome que ya habló con mamá y le da gusto que esté bien pero que debo llamarlo.  Los mensajes de mi madre eran todos de desesperación, supongo que hasta que la llamé por el teléfono satelital.  Y finalmente abro los mensajes de Amber: ¿Caoi de qué estabas hablando? Por favor, responde. ¿Por qué no contestas mis llamadas? Mis padres quieren más explicación. Estoy llamando a Monique, pero no contesta. Nos vamos a mover como me dijiste. Por favor, contesta. ¿Como voy a encontrarte? He visto lo que ha pasado. ¿Qué está pasando? No me contesta Monique, Nos hemos refugiado con unos amigos de mi padre, pero no sé nada de Monique. Tengo miedo. ¿Donde estás? ¿Por qué no contestas? No hay señal, no sé cuando te llegue esto, eso por favor, dime que estás bien, aún no sé nada de Monique. Por favor, dime que estás bien, te quiero mucho. El último mensaje había llegado a las dos y media de la mañana.  No puedo evitar sentirme preocupada, ella no había logrado comunicarse con Monique. Pero me alegraba saber que al menos ella estaba bien.  Un mal presentimiento golpea mi pecho, así que corro a tomar el mapa que había dejado junto a la cama de los niños, ellos siguen dormidos.  Coloco el mapa en el suelo y observo con atención.  Busco la casa de Monique.  Siento mis manos temblar, pero trato de concentrarme.  Es entonces que me encuentro con que él área de Monique no está encerrada en ningún círculo, es una pequeña área libre... pero a su alrededor hay tres grandes círculos. Uno indicaba ataque a las ocho de la noche, otro a las diez y otro a las dos de la mañana.  —No, no puede ser. No... Siento mi garganta presionada. No importa en qué dirección ella decidiera ir, se habría encontrado con desastre, estaba justo en el medio de varios golpes, por un motivo o por otro, cualquiera de los tres la afectaría. Siento las lágrimas caer por mis mejillas, estoy temblando. Amber no la había contactado y eso no era bueno.  Reviso mi celular y noto que no hay señal, no me sorprendía. Pero el último mensaje labia llegado a las dos, así que quizás la señal iba y venía.  Igualmente, escribo un mensaje a Amber, le digo que estoy bien, que estoy en una casa a las afueras de la ciudad, no estaba segura de cómo había llegado, pero que intentemos seguir llamando a Monique. Le escribo también mi número satelital y espero que lo mejor pase.  Dejo el celular en el suelo, y siento que todo duele tanto que no puedo llorar.  Es entonces que escucho una puerta abrirse. Levanto la mirada inmediatamente y me encuentro con Rubí saliendo temerosamente de la habitación.  —Hey... Entonces ella corre hacia mi abrazándome.  —Caoi — su voz se escucha desesperada.  Cierro los ojos con fuerza y trago el nudo en mi garganta. —Mi mamá y mi papá... quiero a mi mamá y a mí papá.  No puedo hablar de inmediato, así que la abrazo con fuerza, acaricio su cabello y su espalda, era una pequeña niña que había perdido su mundo.  —Tengo mucho miedo —solloza rompiéndome el corazón. —Lo sé, lo sé — sigo acariciandola —, está bien tener miedo, pero estamos juntos, ¿si? Nos podemos apoyar, nos vamos a cuidar juntos, ya verás que todo estará bien. —Por favor, no nos dejes, por favor. — No lo haré, no temas, no lo haré.  La dejo llorar, es mejor que llore ahora, de hecho, me alegra que lo haga, así no mantiene el dolor dentro de ella.  —Eres una chica muy fuerte, necesito que seas valiente ¿está bien? — pido tomando su rostro entre mis manos mirándola a los ojos — Somos las hermanas mayores, así que tenemos que ser muy valientes y fuertes para ayudar a nuestros hermanos, ¿lo entiendes?  Ella solloza y luego asiente.  —Si, entiendo. Pero yo... yo no sé... no sé cómo decirle que ya no tenemos a mamá y papá. Asiento levemente limpiando un poco su rostro.  —Será difícil para ella entenderlo, por eso debes ser fuerte. Pero estoy aquí contigo, y Coda también. —¿Ahora qué va a pasar?  Siento el nudo en mi garganta, y comprendo su pesar.  —No lo sé, pequeña — respondo suavemente —. No sé qué va a pasar, pero ¿sabes qué sé? Que seremos muy valientes y resistiremos, vamos a lograr salir de esto y estaremos muy bien. —¿Lo prometes?  Le sonrío y asiento, tengo que darle esperanzas, ella tiene que resistir esto, soy su único apoyo, para ella soy la adulta a cargo, quien tiene las respuestas, quién cuidará de ella... espero ser suficiente.  —Ya veras, no importa lo que pase, todo tiene que mejorar. ¿Puedes tener fe en eso?  —Si, está bien.  —Eso es — limpio su carita —. ¿Tienes hambre? ¿Quieres comer algo?  Pero ella niega con su cabeza.  —Bueno, peo toma un poco de agua.  Tomo del bolso una botella, me siento en el sofá y abro la abro.  —Ven aquí — indicó sentándola a mi lado y entregándole el agua.  Me alivia ver que toma bastante y luego me la entrega. —Muy bien —Quiero quedarme contigo un rato.  —Claro que si, está bien, ven aquí. Ella se acuesta en el sofá y coloca su cabeza en mis piernas. Yo empiezo a acariciar su cabello. Recuesto mi cabeza del espaldar del sofá, pero no puedo mantener mis ojos cerrados, así que todo lo que veo es el techo mientras intento relajar a la pequeña Rubí y a mi corazón al mismo tiempo. La vida puede cambiar en un segundo, estamos cansados de escucharlo, pero no comprendemos el peso de esas palabras. Quizás yo me encontraba en una situación difícil, pero esas dos niñas habían perdido su mundo, a sus padres, los pilares de su vida, y ahora debían ser lo suficientemente fuertes para seguir adelante,  No tengo idea de qué está pasando con exactitud. ¿Qué quieren los terroristas? ¿O será otro país declarando la guerra?  Sea como fuere, el daño estaba hecho y según entendía, aún tenían planes para seguir con la destrucción.., realmente la humanidad podía ser despiadada. Pero ¿como era que mi tío Jacob no había avisado directamente a mi padre? ¿O se había enterado muy tarde y la información no les valía de nada? ¿Pero entonces por qué Caín y Abel habían estado rondando por mi casa estos días?  No entiendo nada.  Lo único qué sé es que lo que está en mis manos es cuidar de los niños, debo ser fuerte, debo resistir, debo lograrlo... debo llevarlos a todos a casa. Sé que había llorado, siento nervios y un poco de miedo, es cierto, pero creo que ya fue suficiente. Debo ser fuerte porque no puedo perderlos. Al menos mi tío había mandado a Caín y Abel, ellos seguirán viniendo, no estoy sola. No sé cuánto tiempo pasó, pero de pronto siento que una luz golpea mis ojos, miro hacia la ventana y me doy cuenta que ha amanecido, chequeo la hora y son las cinco y cuarto.  No había dormido nada, no podía dormir. Había algo en mi que me indicaba que debía estar alerta... debo estar alerta. Creo que es buena hora para intentar llamar a papá, así que aparto con cuidado la cabeza de Rubí, y me coloco de pie.  Reviso el cuarto y los niños siguen dormidos. Así que tomo el teléfono salte,Italia y me dirijo a la cocina. Marco a mi padre y espero. —¡Hija! — su voz aliviada me llena de energía — ¡Hija! ¿Están bien? ¿Cómo estás? ¿Qué ha pasado? —Hola, papá —respondo intentando mantenerme serena —. Estamos bien, estamos a salvo. ¿Cómo estás tú? —Estoy bien, tu madre tambien, ella está en el hospital y yo estoy... lleno de trabajo, —Es lo habitual —digo con melancolía. —Hija, no tengo mucho tiempo, estamos muy ocupados, ¿dónde estás? Depende de donde estés puedo enviar rescatistas por ti. ¿Estás con las chicas? Espera, mejor padre que te localicen, trata de no colgar, Respiro profundo. —Estoy a las afueras de la ciudad, tomé camino por B. Great. En el camino ocurrió un accidente así que, tengo a dos niñas conmigo, sus padres murieron con los helicópteros. —Está bien, me alegra que las llevaras contigo. Pero, estás a las afueras... en un sector... Hija, estás a salvo allí, pero no puedo traerte aquí tan fácil. —¿Qué? ¿Por qué? —No hay ruta segura que nos lleve a ti, todo el camino hasta allí colpasó, pero parece seguro que te quedes allí, lo averiguaré, tú mantén el teléfono contigo. Solo... ¿Cómo es que llegaste allí? ¿En qué casa estás? —Parece una casa abandonada, pero no quise decirle a mamá, no tenía tiempo tampoco — comienzo a explicar —. Estábamos en casa, cuando entonces un soldado tocò a la puerta, dijo que iba de parte del tío Jacob, y que debiamos salir de allí. Me dieron un auto blindado, y por eso es que logramos sobrevivir. —¿El tío Jacob? Eso está muy bien, quizás él logró obtener información minutos antes, al parecer el equipo antiterrorismo logró hacer frente y enterarse poco antes. Intentaré comunicarme con él a ver si puede ir por ti. ¿Está bien? ¿Tomaste el bolso de casa? ¿Tienen comida? —Sí, tenemos suficiente para los cuarto, ellos son niños. —Tu puedes con esto hija, confió en ti. Pero tú no confíes en nadie, ¿entendido? Recuerda que las personas en situaciones así, sacan lo mejor y lo peor de sí. —Sí, pero papá. ¿Qué es lo que saben? ¿Qué está ocurriendo? Él se queda en silencio unos instantes y respira profundo. —Es complicado hija, se están haciendo las investigaciones todavía, tenemos varias teorías pero, es un grupo muy bien organizado, debieron estar planeando esto por meses, —¡Señor, lo necesitan urgentemente! —escuchó una voz interrumpir nuestra conversación. —Hija, intentare comunicarme con tu tío lo antes posible, mantente alerta, confió en ti, —¡También averigua de Monique! No sé de ella. —Está bien, te amo, hija. Dile a Coda que también lo amo y que debe ser muy valiente. —Lo haré, papá, te amamos —respondo rápidamente y entonces termina la llamada.  No había dicho nada que no supiera, pero al menos ya sabía dónde estaba, el tío Jacob podría venir por nosotros... pero si eso fuese así, Caín y Abel nos hubiesen llevado con ellos. Quizás, no era seguro trasladarnos todavía, además, tenían prioridades en este momento, de detener ese ataque.  Escucho entonces la puerta del cuarto abrirse, seguida de la voz asustada de Coda: —¿Caoi? —Aquí estoy — respondo yendo rápidamente hacia él — ¿Estás bien? ¿Cómo te sientes? —Estoy bien — sonríe mientras me agacho frente a él —. ¿Tú estás bien?  Me llena de ternura cómo él toca mi rostro en sus manos y me examina. —Sí, estoy bien. —¿No dormiste nada? —Eres muy inteligente, pequeñito — respondo entrecerrando los ojos —. No pude dormir. —Ya veo — niega con la cabeza —. ¿Quieres dormir mientras yo vigilo? —¿Mientras qué? — me da gracia lo serio que habla. —Mientras vigilo, Caoi, yo te llamo si veo algo malo — explica seguro de sí mismo, —Gracias, pero estoy bien, ¿qué te parece si vemos qué podemos comer? —me coloco de pie. —Bueno vamos, pero luego tienes que dormir —regaña con su dedo apuntándome, —Sí, haces un buen trabajo, acabó de hablar con papá y te manda a decir que seas muy valiente, pero ya lo eres. —Sí, lo soy — responde sonriendo —. ¿Va a venir por nosotros? Niego con la cabeza. —Aún no, pero pronto. —Está bien — asiente y corre al bolso que está en el suelo —. Veamos qué se puede comer de esto. Lo veo caminar y hablar tan seguro de sí mismo que me siento llena de energía, me alegra y me da fuerzas tenerlo conmigo, sin duda, es lo mejor de mi vida. —¿Rubí no podía dormir? — pregunta sacando las latas y poniéndolas en el suelo. —No, pero estuvo conmigo un rato y pudo dormir de nuevo — respondo sentándome frente a él. —Es que eres muy buena. ¡Mira, envase de galletas! Mamá las había cambiado hace poco. —¿Quieres comerlas ahora? —Creo que podríamos dejarlas para la tarde. Reí ante su madurez. Él era un niño muy inteligente, yo había llegado a la conclusión de que al tener una hermana tan mayor, él quería estar a ese nivel. —Muy buena decisión, Coda. —Lo sé — se levanta y se coloca a mi lado —. No te preocupes mucho, hermanita, estoy aquí, yo te cuido. Siento mi corazón ponerse chiquito y no puedo evitar abrazarlo. —Ya, ya, Caoi — Coda da unos golpecitos a mi espalda —. Comamos y vas a bañarte. Me sorprendo y me alejo un poco para verlo. —¿Huelo mal? Él arruga su cara y asiente. —Si, mucho, Abro la boca sorprendía y luego asiento. —Está bien, está bien, vamos.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD