Capítulo VIII

2437 Words
  Jorge quien la veía incrédulamente sin emitir un sólo suspiro, la emotividad y la tensión se adueñaron del escenario y de súbito las lagrimas comenzaron a correr. Fabiola seguía mirando al techo sin emitir algún sonido, tampoco pudiera hacerlo con todos los tubos que corrían a su alrededor, Fabiola analizaba el lugar sin parpadear estaba tan confundida que apenas podía contenerse inmóvil del miedo que sentía, sentía en su cuerpo un dolor intenso tanto en la cara como en el resto de las extremidades ¿Dónde estaba? Fabiola sintió el frio de la lluvia y fijo sus ojos en lado derecho de la ventana para luego volver a ver al techo, un techo que no podía ver bien gracias a los montones de tubos que tenia por todas partes, tubos que la mantenían con vida haciendo que respirara. Fabiola intento moverse pero no pudo tuvo miedo a que los cables que estaban a su alrededor le hicieran daño, lo último que recordaba era haber estado en su casa con su familia después de haber salido del instituto en que había sido un día tan lluvioso que había llegado empapada a su casa pero su acompañante Jorge se había mojado con ella, recordaba que apenas llego se había echado a su cama toda mojada pero emocionada por Jorge la había besado por primera vez, en ese momento su mama se había acercado a su cuarto a regañarla por llenar mojando toda la cama y eso hizo que Fabiola saliera de su ensueño para colgar la ropa, ¿Qué había pasado luego de allí para que ella se encontrara allí? ¿Dónde estaba? — ¿Fabiola? –Reconocía esa voz pero seguía mirando al techo intentado recordar de quien era — ¿Fabiola? –Volvió a decir la voz gruesa y áspera un poco más fuerte, Fabiola quería que se callara y la dejara pensar pero la persona que menciono su nombre se puso en toda su visión haciendo que lo viera aunque ella no quisiese. — ¿Puedes oírme? –Jorge estaba frente a ella con ojos llorosos eso solo la alarmo más de lo que esperaba, haciendo que intentara levantar su brazo pero al volver a ver los tubos que tenía a su alrededor intento moverse más violentamente para intentar zafarse de encima de lo que sea que la tenia amarrada. —No, Fabiola, detente –Pero Fabiola no se detuvo, afortunadamente con la poca fuerza que tenia Fabiola en esos momentos no pudo soltarse de nada y menos con Jorge sosteniendo sus brazos, Fabiola miro a Jorge con rabia ¿El le había hecho esto? Y si no fue el ¿Por qué no la ayudaba a soltarse? Jorge solo salto más lagrimas, Fabiola nunca lo había visto llorar y al ver el tubo que tenia encima solo se sintió más contenida, de repente ella también empezó a llorar solo por la sensación de que pasaba algo grave, si Jorge está llorando y ella estaba en esas condiciones ¿Qué podía estar pasando? —Tranquila ¿Si? Llamare a la enfermera –Fabiola negó con la cabeza, no quería que Jorge se fuera pero lo hizo haciendo que ella se molestara aun mas. Jorge saliendo corriendo por el pasillo y volvió corriendo con la enfermera que apenas la vio se le llenaron los ojos de lagrimas, Fabiola en ese momento se pregunto ¿Cuánto tiempo llevaba allí para que Jorge y una señora que no conocía de nada se echaran a llorar porque ella estaba despierta? También observo de nuevo la cara de Jorge, se veía más delgado, su cara se veía más perfilada y su cabello para nada era el mismo; o al menos no el peinado, su cara de niño había desaparecido por completo, se veía de unos 25 y hasta donde tenía entendido tenia la misma edad que ella, 15. — ¿Acaba de despertar? –Pregunto la enferma inspeccionando sus ojos con su respectiva linterna. Jorge asintió poniéndose las manos en el rostro sin poder aun creérselo. La enfermera lo miro analizándolo — ¿Tú no eres su novio cierto? —No… Soy un viejo amigo –La enfermera lo miro de nuevo para luego mirarla a ella. —Debiste ser muy especial para ella entonces. — ¿No creo que haya despertado por mi? —Bueno, no ha despertado por nadie –Fabiola los miraba queriendo que algunos de los dos le quitara el tubo que cargaba encima y le explicara que estaba pasando, pero su dolor de cabeza podía más que cualquier cosa que podría hacer —Tranquila Fabiola –Volvió a acercarse la enferma —¿Puedes moverte? Intenta levantar una mano –Fabiola hizo el intento se sentía débil al hacerlo pero lo hizo. Subió poco a poco su mano que no podía evitar temblar mientras la subió, luego cayo súbitamente por lo débil que estaba ¿Qué le había pasado? No dejaba de preguntarse y esos pensamientos solo hicieron que se echara a llorar de nuevo. —Tranquila nena, no llores estas bien, se que debes sentirte confundida en estos momentos pero has sufrido un accidente automovilístico y has estado en coma por un tiempo ¿Bien? Es normal que ahora estés débil pero estarás bien –Un accidente automovilístico…Esas palabras no hacían sentir bien a Fabiola pero se sentía demasiado cansada como para seguir pensando en algo más que no fuera dormir. Pero le incomodaba tener un respirador, quería decir poder decir algo sin esa cosa encima así que hizo el esfuerzo de mover de nuevo la mano subiéndolo lo más que pudo para señalar el respirador —Para retirar el apoyo del respirador Fabiola lo mejor es identificar sistemáticamente los factores precipitantes de la insuficiencia respiratoria que harán que no sea necesario continuar con el respirador o bien todo lo contrario, el doctor nos dirá si necesitas seguir con el ya que has pasado por un tratamiento bastante difícil y has necesitado muchos tratamientos y anestesia que han sido causantes de que tu respiración normal se haya visto afectada, así que iré a hablar con el doctor, pero no te prometo nada por los momentos –La enfermera salió de la sala. Jorge se sentó a un lado de la camilla donde estaba Fabiola y agarro su mano derecha, la que no había movido, Fabiola la sintió extrañamente caliente. —Puedes estar tranquila Fabiola, pronto te quitaran el respirador pero debes tener paciencia –Fabiola solo se sentía bien con el contacto de su mano, eso hacía que todo se sintiera mejor, a pesar de todo el miedo que los primeros minutos de vuelta le había generado —Debes estar confundida y es normal –Jorge no tenía idea de que decirle a Fabiola y menos al saber que sus padres habían muerto en el accidente, eso sin duda la destrozaría. Jorge intento no pensar en eso e intento hablarle de cosas positivas, Fabiola miraba el tatuaje de su brazo y Jorge consiguió un perfecto tema de conversación — ¿Te dije que siempre quise tatuarme un dragón en el brazo izquierdo? –Fabiola frunció el seño, algo no estaba bien, su tatuaje, su rostro, su barba… Era claro que no era el mismo chico de 15 con el que había compartido hace un tiempo atrás, algo no estaba bien se repitió, quiso buscar un espejo y rodeo toda la habitación con su mirada. — ¿Necesitas algo? –Pregunto Jorge preocupado, Fabiola no podía decirle que necesitaba pero movió su mano hacia su rostro específicamente a la parte izquierda donde estaba la herida y Jorge le quito la mano de allí de un solo —Tienes una pequeña herida allí, Fabiola. No puedes tocarte esa parte de la cara porque puedes infectarla –Jorge se invento lo que primero que se le ocurrió para que Fabiola no inspeccionara su cara, era una herida fuerte y Fabiola ya tenía bastante con haber despertado en coma luego de un mes y sin padres, a Jorge no se le quitaba esa idea de la cabeza. ¿Cómo podría darle esa noticia a Fabiola? Y su hermano que estaba en un estado peor que ella. Fabiola señalo su rostro y Jorge entiendo la seña. — ¿Quieres verte el rostro? –Fabiola asentó moviendo un poco la cabeza y Jorge hubiera deseado que le hubiera dicho que no —Bueno veras, no tengo un espejo aquí además debes esperar a recuperarte para verte la herida mas calmadamente –Fabiola no tenia curiosidad de verse el rostro por el accidente sentía la necesidad de vérselo para saber si se veía igual de mayor que Jorge porque si era así ¿Cuánto tiempo había pasado en coma? Bueno no debió ser tanto si Jorge y ella seguían siendo cercanos… ¿Por qué no recordaba nada? Sus padres debían estar con ella en estos momentos, ellos si le explicarían algo de lo que estaba sucediendo… Además su madre no se apartaría un momento de hospital, conociéndola. Pero si no estaba aquí quizá era porque ya había pasado demasiado tiempo esperando que despertara. —Oye, me contaron que hace poco te graduaste de la carrera que tanto querías, y bueno admito que vi las fotos en Facetoon, ¿Cinematografía era no? –Fabiola arrugo de nuevo el seño ¿Ella quería estudiar cinematografía? O el mundo de las artes siempre le había llamado la atención pero se veía yéndose más por el teatro o la actuación, su comentario solo le hizo ruido, más del que ya tenía al ver a Jorge —Y bueno al ser tu segunda carrera debes estar muy orgullosa, aun recuerdo cuando te acompañe a la graduación de tu primera carrera universitaria, te veía muy hermosa en ese vestido azul marino, te quedaba tan perfecto como hubiera sido hecho a tu medida, claro aun te falta especializarte en esa carrera porque apenas completaste el técnico superior pero me alegra que te hayas arriesgado a estudiar lo que siempre quisiste, que era todo lo relacionado con ese mundo que tanto te gustaba ¿Recuerdas esa obra de teatro del instituto? Lo hiciste increíble. Y cuando yo hice la mía fui un asco… -Fabiola tampoco recuerdos de eso, pero cuando Jorge le hablo de eso vino un leve recuerdo a su mente de ella disfrazada con una bata, pero Fabiola pensó por unos momentos que estaba alucinando ¿Dos carreras? No había ni culminado sus estudios de secundaria, Jorge tenía que estarle jugando una broma pesada. Y ya no le hacia la menor gracia. El doctor llego le hizo una serie de preguntas a Fabiola que ella contestaba parpadeando. —Bueno, apagaremos el respirador por unos minutos y si observo que tu respiración es lo suficientemente fuerte para que puedas estar sin él, te lo quitaremos –Fabiola asintió con la mirada y así fue como el doctor le quito esa cosa de encima, al principio su respiración fue débil pero el doctor le hizo una serie de ejercicios con los cuales determino que no necesitaba del respirador. —Bueno ya que ahora sabemos que al menos puedes respirar sin el respirador, ¿Puedes hablar? –Fabiola intento hacerlo pero no pudo lograr más que ciertos sonidos bajos —Ya es un comienzo –Le sonrió el doctor junto con la enfermera —Cuéntame ¿Te duele algo? Fabiola asintió y dijo en un susurro. —Todo el cuerpo –La enfermera le paso un vaso de agua que tomo lentamente. —Bueno, eso es bueno porque al menos sabemos que no perdiste la sensibilidad en alguna parte Fabiola, sufriste lesiones muy graves incluyendo fracturas en las costillas, caderas, huesos rotos y algunos derrames tanto en los pulmones como en el saco pericardio del corazón. Sufriste varias operaciones de emergencia y casi no lo logras, pero afortunadamente el accidente no provoco algo grave en el cráneo pero si fue un golpe fuerte por lo tanto no se qué tan confundida puedas estar en estos momentos y es completamente poco a poco iras recobrando tu vida tal y como la tuviste antes del accidente pero será progresivamente — ¿Te acuerdas del accidente? —No. — ¿Puedes decirme de lo último que te acuerdas? —Que estaba en mi casa con mis padres y mi hermano Henry, era un día lluvioso y acababa de salir del instituto Jorge –Fabiola lo miro a él para continuar —Tú estabas conmigo ese día, el ultimo día que recuerdo… Que estábamos con Yessica, Braimundo, Danna… En el metro, que me acompañaste hasta mi casa y nos mojamos… -Fabiola parecía confundida al intentar recordar pero Jorge en ese instante supo que algo no estaba bien. —No es posible doctor –Le comento Jorge al doctor con preocupación pero lo llamo hacia una esquina para que Fabiola no pudiera oírlo —Ya vengo Fabiola –Fabiola se quedo conversando con la enfermera sobre ese mismo día y de cómo había tenido una cena muy divertida con su familia. —El recuerdo que ella tiene es de hace 8 años atrás –El doctor lo miro con cautela analizando la cara del chico que estaba seria. — ¿Estás seguro? —No había visto a Fabiola hace más de 4 años. Su accidente fue una total sorpresa para mí y bueno Fabiola fue una persona especial para mí, pero como le digo hace 4 años que no nos vemos –El doctor asintió y sintió como este caso podría ponerse más complicado de lo que debería, se volteo a donde Fabiola y le hizo otra pregunta, la que determinaría todo. —Fabiola ¿Cuántos años recuerdas que tienes? —15 –El doctor acepto la nueva realidad ahora impuesta por la memoria de Fabiola, la enfermera noto lo grave del asunto y pensó en como el doctor procedería. Cuando un joven alto, bastante delgado entro a la habitación y casi no se abalanza sobre Fabiola. —Cuando me llamaron no me lo creía –El chico abrazo a Fabiola con cuidado luego se alejo para ver su cara pero Fabiola no lo reconocía en absoluto y su abrazo no fue nada gratificante — ¿Estás bien? ¿Cómo te sientes? –Fabiola lo aparto con la poca fuerza que tenia y lo miro con fastidio. ¿Qué diría Jorge al ver esa escena? –Pensó Fabiola. — ¿Quién eres? –Pregunto Fabiola torciendo un poco la boca algo molesta por la forma que el extraño se le acerco, en ese momento Iván su pareja hace 4 años sabia que algo no estaba bien
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