Elliot despertó a las seis de la mañana por la alarma. Abrió los ojos con pesadez y alcanzó su teléfono para callarlo. El sol todavía no salía y todo estaba a oscuras. Se levantó y fue al baño, mientras trataba de mantenerse despierto, veía los mosaicos de la pared. Parecería que algunas figuritas eran caras enfadadas y tristes. Parecía que lo juzgaban por hacer tanta... mierda. Literalmente. Pero su madre había llevado pizza el día anterior ¿qué esperaban? ¿Que dejara pasar la oportunidad? Al salir del baño con una sonrisita estúpida, fue a su armario para buscar su cambio del día. Un suéter gris y unos pantalones negros. Como siempre. Se sacó la camisa con la que había dormido y se puso el suéter. Se quitó la pijama y se giró a su cama, entonces fue que vio a Everest dormido. Capítu

