—¿Dónde quieres comer? —Hay una cafetería cerca de aquí. —Dije, sintiendo su respiración en la parte superior de mi cabeza y las yemas de mis dedos hormigueando mientras continuaba dibujando formas abstractas en su abdomen. —Se abre temprano y siempre paso por allí cuando voy a la escuela, así que me paso el resto del día muriéndome de ganas de comer después de sentir el olor. —Confesé, riendo un poquito. —Hoy no te quedarás con las ganas, entonces. —Respondió, en voz baja, y suspiré cuando su mano descendió más por mi espalda. Mis ojos cerrados y la respiración cada vez más lenta eran una respuesta natural a su toque, pero me estaba concentrando en no dejarme llevar o pronto tendría mojadas mis bragas. Entonces dejé de mover mi mano sobre su abdomen e inconscientemente la apreté mient

