Mirando por encima del hombro, vi sus ojos llenos de deseo, sus fosas nasales dilatadas al respirar y sus labios rojos después de tanto besarme, pero lo que más me llamó la atención fue la forma en que bajó mis bragas en un movimiento brusco antes de comenzar a desabrochar su cinturón, para entonces abrir sus pantalones y sacar su pene, revelando su glande hinchado, goteando por mí. —Te gusta verme así por ti, ¿no es así? —Provocó, agarrándome de la cintura para empinarme aún más, dejando mi culo a la altura de su m*****o para frotarlo entre mis nalgas, sin penetrarme. —Me gusta… —Respondí con voz necesitada, meneando mi culo, pidiendo por más. —Me gusta ver cómo mi señor no se me resiste… —Vas a acabar con tu hombre así, Maya. —Advirtió Ares, con una pequeña sonrisa maliciosa. Sin fue

