—Tenías que irte con él a hablar a solas como si nada, Sofía —el rostro de Cooper estaba rojo de la rabia. Se suponía que debía evitar estar a solas con él. Era en lo que habían quedado. —No soy una niña… —Pero él es un mal hombre, pudo haberte hecho daño, sabes muy bien quién es Alejandro Lombardi… Sofía rodó los ojos molesta y caminó hasta el interior de la mansión donde vivían. Cooper podría ser muy obstinado cuando se lo proponía. —En algún momento iba a hablar con él a solas, Co —respondió con calma abreviando su nombre. —¿Le has pedido el divorcio? —preguntó Cooper caminando a su lado. Eran muy pocos los minutos que podía estar molesto con ella, ya que Sofía era tan tierna que no podía evitar ceder. Subieron por el camino de piedras, y entraron a la mansión donde vivían. Era mu

