Capítulo 45

1208 Words

—No podemos entrar a la fuerza, no sin alertar a todos. —Entonces ¿qué hacemos, jefe? Vicenzo cerró los ojos un instante, su mente trabajó a toda velocidad. No podía darse cuenta del lujo de actuar impulsivamente. Una idea cruzó su mente, una que le hizo apretar los dientes. —Voy a entrar —dijo finalmente—. Solo. Sus hombres intercambiaron miradas tensas. —Pero si Yatrov le encuentra… —Si me encuentra —interrumpió Vicenzo, con una sonrisa fría—, entonces será él quien tendrá que preocuparse. Porque Vicenzo Gambino nunca dejó que le arrebataran lo que era suyo... [...] El sonido de los bisagras oxidadas rechinó cuando las puertas del orfanato se abrieron con lentitud. Yatrov estaba a un paso de tener acceso total del orfanato. — Usted está cometiendo un error terrible , señor Ya

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