Capítulo 24: La Prisión de los Primordiales.

2197 Words

La oscuridad en la que se encontraban no era la ausencia de luz del Inframundo. No era la penumbra familiar de los dominios de Hades, ni la sombra profunda de un abismo cualquiera. Era la oscuridad primordial del Tártaro, una nada que no sólo oprimía los sentidos, sino que se colaba en el alma, un frío que se sentía como si la existencia misma se estuviera deshaciendo. El eco de la risa de la Sombra, un coro de susurros huecos que resonaba con sus propios miedos, se desvanecía lentamente, dejando tras de sí un silencio absoluto. El peso de la soledad, el conocimiento de que estaban atrapados en el lugar más profundo y antiguo de la creación, era la verdadera arma de la Sombra. La obsidiana de los calabozos era un reflejo del Vacío, tan fría que quemaba al tacto, un material que no existí

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