Narrado Jennifer A las cuatro de la tarde estábamos en la sala de música de la casa de Lisi con la puerta cerra con llave haciendo imposible que nadie entrara. Lisi estaba sentada en una silla acariciando su gato. —¿Crees que funcione?—le pregunte y ella me miro. —Obviamente, aquí no entran—me dijo tranquila. —Pareces una mafiosa—le dije y ella rio. —Estoy en proceso de educar a bolita para que muerda—me dijo, Tampoco hacía falta mucho para que ese gato atacara, era igual que la dueña, más dura y fría que el polo norte. —Como nos castiguen—le avise y ella me miro. —No lo harán—dijo tranquila. En ese momento, oímos pasos bajando al sótano y alguien intentando abrir la puerta. —No se abre—dijo mi tio Lucas , Lisi me miro. —Jenny—me llamo mi padre y mi amiga me miro para que n

