Habían pasado 6 meses, no salía mucho de casa, solo a los controles con el médico, mi embarazo era de alto riesgo y trataba de cuidarme lo que más podía. Richard cada día desmejoraba más estos últimos meses, pocas veces lo acompañé al centro médico por mi condición pero lo cuidaba en casa y estaba pendiente a que sus días fueran más llevaderos. Lo había perdonado, todos merecemos el perdón y ser felices, aunque eso no aplique para Charles. Sí, pensaba en él a diario, cargaba a su hijo en mi vientre y era un recordatorio viviente. Lloraba constantemente, mi mal humor era intenso, pero reprimía y le hacia las rabietas a la señora que me ayudaba, ella me entendía, ella sabía que era lidiar con una mujer embarazada con el corazón roto. Con Richard era diferente, hacia todo el esfuerzo del mu

