POV Charles
Mientras Antonia hablaba con su hermana afuera, recorrí la sala de estar, miré sus fotos, me encontré viendo la foto de quien al parecer era su hijo, un joven, se parecía a ella. Al ver a su hijo pensé en que si en realidad estaba preparado para una relación con una persona con hijos, y por el aspecto de su casa, era una mujer de clase media baja, sin embargo, al ver su foto recordé que sentía cosas por ella que nunca había sentido y quería explorarlo todo.
No quería admitirlo del todo, pero ella había logrado trasmitirme una tranquilidad que no sentía, la comodidad al lado de ella me decía que me quedara. Cuando estoy con ella, o quiero estar metido en la cama o hablando con ella. Da igual. Mi corazón se aceleraba y se apretaba mi estómago. Como puede pasar eso, hace más de 10 años no me sentía así por una chica, siendo ahora más intenso.
Sentí la puerta cerrarse, cuando Antonia entró, la mire y ella se dirigió hacia a mí y se posó a mi lado.
- Este es mi hijo Alex, estudia Ingeniería en otra ciudad- me dijo acariciando la foto. Me miró en busca de una reacción.
- Se parece a ti- le dije. Me sonrió. Le sonreí.
- Antonia, quería verte, desde la última vez que nos vimos, quise volver a verte y sé que posiblemente puedas sentir lo mismo- finalmente solté.
- Lo sé, yo también quise verte de nuevo pero no sabía quién eras. Aunque si lo hubiera sabido, no te habría buscado- me dijo un poco triste.
- Lo sé, fui un poco duro la última vez – le dije mirándola – El caso es que desearía que nos conociéramos un poco más, no te prometo una relación, en realidad tengo algunas complicaciones que debo solucionar, pero me gustaría verte. Le dije tomando su mano y acariciándola, también pensando en mi compromiso con Natalia, sin embargo, no podía dejar para después a Antonia. Igual, apenas aterrizara Natalia, rompería el compromiso y todo solucionado.
- Está bien Charles, lo que el tiempo vaya trayendo, pero tengo una condición sin mentiras por favor, se sincero y cuando no quieras estar conmigo solo dilo, evitemos dolores y heridas.
Asentí y la abracé. Pensando los pro y los contra de lo que iba a decir a cerca de mi compromiso. Debía hacerlo. O mejor podía esperar, a que terminara con Natalia, tenía que arreglar muchas cosas y no quería que Antonia se angustiara, ya había bastante tensión en lo que iba a pasar más adelante.
- Antonia - pronuncié su nombre
- ¿Si? – dijo en mi pecho.
- ¿Quieres salir conmigo? Es decir, como una pareja.
La sentí tensarse en mi abrazo. Pero luego, se movió y me miro.
- Sí, me encantaría eso- finalmente respondió. La besé.
- ¿quieres comer algo? – me preguntó. A lo que asentí. Me senté en el comedor, mientras ella servía la comida. Hablamos de muchas cosas, me sentía extasiado. Me sentía como en un hogar.
POV María
Estaba impresionada. No podía evitar agarrar con fuerza el volante de mi camioneta. Mi hermana Antonia tenía un amorío con Charles Guerra, una persona que no odiaba, pero sí me molestaba, tenía mi vida hecha un mar de tristeza.
Flash Back
- ¿Por qué estás haciendo eso? Le dije.
- No lo entenderías María, por favor. No hagas las cosas más difíciles.
- Yo te entendería, solo tienes que hablarme. – dije desesperada.
- Mi familia quiere lo mejor para mí, ellos cuentan conmigo. Es un negocio donde ambas familias ganaran. Amo a mi familia. Lo siento María, tu y yo no podemos seguir con esto.
- No sé qué decirte, ya todo de mi lo sabes. Sabes que te amo y no puedo obligarte a estar conmigo, pero ojalá esto no acabe mal para ti- dije con voz herida.
- Lo sé, y me dueles María, me duele que sea cobarde y no luche por ti- me dijo agarrando el pomo de la puerta de la habitación de mi casa, en donde le entregué mi corazón hace más de 2 años.
Fin del Flash Back
Hace más de 2 meses, estaba recuperándome de una ruptura. Solo mi hermana sabia, lo que pasaba en mis adentros. Solo ella me salvaba cada vez que recaía. Y hoy, solo quiero que sea feliz, pero no creo que este sea el camino. Mañana hablaré con ella, o dejaré que todo tome forma y se resuelva a mi favor. No. Es mi hermana y nunca pondré mi felicidad por encima a costa de la infelicidad de Antonia. Mañana.
Ping ping ping..
El sonido de mi celular, me sacó de mis pensamientos. Un email de mi jefe. Parquee el vehículo y lo leí:
María, hola.
Qué pena molestarte tan tarde.
Mañana debes viajar a primera hora, nuestro cliente debe responder en el juzgado de última hora y tú conoces el caso. Ya mi secretaria compro tiquetes y reservó el hotel. Comunícate con ella, te hará llegar con el chofer el expediente. Sales a las 5 am. Gracias
Mierda. Detesto los viajes de última hora.
POV Antonia
Estaba feliz. Sentía una emoción en mi pecho. No me lo esperaba en absoluto. Charles me pidió que saliera con él. Le gustaba, y le gustaba en serio. Me sentía una adolescente. A duras penas podría dormir hoy. Terminamos de comer, hablamos de muchas cosas y me pregunto sobre mi hijo. Sentía cierta incomodidad, pero sé que es normal, es nuevo para él. En estos momentos estábamos recorriendo mi pequeña pero acogedora casa. Llegamos a mi pequeño estudio, en donde tenía álbumes, fotos enmarcadas, fotos sin enmarcar, un escritorio un poco desordenado. Arqueo una ceja.
- Alguien es un poco desorganizada- dijo – tal vez requieras una lección.
Cuando terminó de decir eso, enseguida un calor subió a mi cara y algo se formó en mi centro. Tomó mi cuello, jadee del dolor exquisito que sentí y me hizo arrodillar en frente de él. No fue necesario que dijera nada, sabía que quería y yo necesitaba un postre.
Desabroché su cinturón baje un poco los pantalones y su calzoncillo, el se apoyó de mi escritorio, su m*****o estaba abultado y deliciosamente duro. Tomó mi cabello y me guio. Lo lamí, su líquido pre seminal lo esparcí por mis labios. Arremoline mi lengua por toda su circunferencia mientras no alejaba mis ojos de su mirada. Agarró mi cabello con más fuerza. Le gustaba la sensación. Lo tome finalmente todo. Chupe y el gemía. Agarraba mi pezón, mientras yo chupaba su pene. Pellizcaba el otro pezón. Se sentía bien. Estaba más que mojada. Lo sentía en mi garganta, con sus embestidas, sentía que iba a vomitar, mis lágrimas salían. El gemía. Su cabeza hacia atrás, solo salían maldiciones de su boca. Su placer, mi placer. Me embestía la boca, agarraba con fuerza mi cabello
– así quería tenerte Antonia, desde que te vi esta mañana bebé- Logró decir.
Seguía embistiendo, uno, dos, tres, se corrió en mi boca. Su respiración entre cortada, era mi satisfacción. Me trague su dulce semen. Lo mire y me miró.
- Bebé solo es el comienzo, hay que celebrar- dijo. Sonreí.