¡Abuelitaaaa!, - gritaron las niñas, corriendo abrazar a la señora Gela – ¡Mis niñas! ¿cómo están? ¡Abuelita!, te extrañe! -dijo Gely- ¡yo también! -dijo Rossane- “Les traje pescaditos mis niñas” ¡umm! ¡que rico abuelita! -respondió contenta Gely- ¡No me gusta! – haciendo mueca respondió Rossane- “Te va a gustar hija”, es frito, así lo comes con sal y limón, pero bueno mis niñas iré ayudar a la casa de la tía Andrea, quédense aquí y pórtense bien. “Si abuelita” -respondieron las dos niñas- Así regresó la señora Gela con los demás familiares para ayudar con las comidas y todo lo necesario para el velorio y acompañando a su cuñada y sobrinos, mientras Mario hacía compañía a su hermano en el papeleo junto con Josué. Así pasaron todo el día y otra noche hasta el siguiente día por la

