¡Abuelita!, ¡abuelita!; mis dedos. – lloraba amarga y dolorosamente Gely en los brazos de su abuelita – ¡Ay me duele!, ¡abuelita, abuelita!, mira mis dedos, hice fea mi tarea, ya no lo volveré hacer, - seguía llorando Gely – “Apúrate Gely”, tienes que terminar esa tarea, ni creas que lo vas a dejar de hacer. "apúrate", no quiero pegarte otra vez. – muy enojada decía Marian – ¡Deja la niña!, ¿qué tipo de madre eres? acaso ¿No te duele?, ¡Es tu hija!, "¡mejor mátame!" eso, eso es lo que quieres, hacer sufrir a esa niña que no tiene la culpa. – lloraba enojada la madre de Marian – “Gely Apúrate”, - con el cinturón en la mano grito Marian – “No mamá, no me pegues” – aterrada respondió la niña, era la primera ocasión que su mamá la trataba así. – ¡Ve hijita!, “anda ve con tu mamá y te

