―Entonces ¿te vas a quedar todo el mes como te autorizó Klaus? ―interroga Lía a su hermano de vuelta del cementerio. ―No sé si todo el mes, pero al menos me quedaré unos quince días más. ―No sabes si ese hombre cumplirá su promesa ―reclama ella. ―Klaus es un hombre de palabra. ―¡Es un delincuente, por Dios! ―Lía, por favor, yo no quiero dejarlas tan pronto, además, quiero disfrutar de mi tierra un poco más, ¿es tan malo eso? ―No, pero sabes que tienes que tener cuidado, no quiero perder a mi hermano también. ―Lo sé, Lía, pero tranquila. ―El hombre coloca las manos en sus hombros y la mira de frente―. Nada malo me va a pasar, te lo juro, Klaus puede ser muchas cosas, pero él cumple su palabra, yo cumpliré la mía y no pasará nada. ―Bueno, es tu decisión, espero que no te arre

