Capitulo (8-2)

1330 Words
—¿Vas a salir hoy, Piero? —Pregunta Rossy finalmente, su hermano mayor asiente con la cabeza mientras se acerca a la joven, él se encuentra extrañamente feliz, no es de extrañar, tendrá una cita con la chica que le gusta, la misma que no ha abandonado su mente desde aquella fiesta de meses atrás, ¿Acaso estaba enamorado? ¿Sera que el ángel del matrimonio estaba tocando a la puerta de Piero Felicce? Era lo más seguro. —Es correcto, hermanita, tendré una cita muy importante hoy. ¿Qué dices? ¿Me veo bien? ¿Quizás más guapo que de costumbre? —Rossy ríe ante la ocurrencia de su hermano, quien lo diría, este era simpático cuando las cosas parecían salir a la perfección para él. —¿Podrías arreglar mi corbata? —Rossy hace un asentimiento con la cabeza, y su hermano se agacha a la altura de ella, no es que sea tan pequeña, pero, ella aun no llegaba hasta tan alto, con unos cuantos centímetros más, podría llegar al pecho de su hermano. —Luces impecable, hermano, y si, te ves más guapo que siempre, aunque siempre lo estas. —Piero sonríe ante el comentario de su hermana, son muy pocas veces las ocasiones que podía hablar con ella, pareciera que, recuerda aquel día en el que Rossy llego a este mundo, tan pequeña y tierna, seguía siendo igual, una dulce jovencita. —Ya quedo, ten mucha suerte en tu cita. —Le dice ella, sin dejar de sonreír hacia su hermano. Esta clase de buena vibra eran las que más le gustaban. —Muchas gracias, Rossy, prometo que te traeré algo dulce. —Piero acaricia por pequeños segundos la mejilla de su hermana y luego se encamina hacia la puerta. —Si los demás preguntan dónde estoy, diles que me encuentro ocupado. —Rossy asiente ante las palabras de su hermano, sea lo que sea que lo tenga así, esperaba que realmente todo saliera bien. Era agradable verlo sonreír, ojalá todos fueran así cuando estaban por salir a citas importantes. Sin nada más que detenga a Rossy, decide que es momento de irse a tomar la merienda, podría hacer algunos ejercicios con tal de mantener su mente ocupada, lejos de todo aquello que implique a los chicos, nadie lo sabía, pero ella se despertaba en las madrugadas, aun cuando el sol no se había posado sobre el cielo, ¿Por qué sucedía esto? Ni siquiera tenía la más mínima idea, solo esperaba que ya no sucediera, de lo contrario, tendría que pedir ayuda, cosa que no le gustaba mucho que digamos, Rossy era muy orgullosa, algo característico en ella y su familia. ( . . . ) Unas horas más tarde, Rossy ya había acabo desde hace un tiempo su merienda, admite que fue algo raro estar sola, pero, luego, sus hermanos han llegado uno por uno de sus trabajos y ocupaciones. Es entonces cuando el silencio pasa a estar de lado, dejando paso al ruido habitual de la casa Felicce, esto tranquilizaba bastante a Rossy, quien, a pesar de que sus hermanos eran molestos, no podía imaginar estar sin ellos toda su vida. En fin, Frederick y Viena aparecerían más tarde, el jefe de la casa Felicce tenía una reunión importante con sus socios y aliados, no es como que pudiera tomarse la libertad de dejarlos esperando tanto tiempo. Por ahora, Alessandro y Francesco deben tomar la responsabilidad de todo aquello que suceda dentro y fuera de la casa, sin embargo, tanto trabajo a veces logra agotar a todos los hermanos, así que, se encuentra riendo y hablando sobre muchas cosas en la sala principal de la gran casa Felicce, el lugar favorito para poder perder el tiempo, como decía Frederick. Y mientras los hermanos Felicce se encuentran platicando y comiendo uno que otro aperitivo, Alessandro ha notado como faltaba uno, solo había ocho personas, incluso Rossy estaba ahí, excepto alguien. Francesco, paso todo el día a su lado, al ser la mano derecha, tiene que hacerlo, Giovanni y Massimo han estado con llegado del mismo lugar, así que ellos sin duda han tomado su tiempo en llegar, Luciano estuvo en sus prácticas con las armas, lo recuerda bien, Orlando y Franco han llegado después de ocuparse cada quien de lo suyo. Rossy, encontró a su hermana menor en la sala principal, leyendo uno de sus libros favoritos, sabe que la joven no tiene horario para sus deberes hoy, su propio padre lo había confirmado, tampoco tendría que recibir la visita de alguno de los amigos de su hermana, sobre todo el joven Kahler. Frederick tenía una reunión que atender, Viena estaba igual de ocupada, así que, aparecían más tarde en la noche. Si todos estaban completos, luego de acabar con sus trabajo, ¿No era extraño sentir la ausencia de alguien? —¿Alguien ha visto a Piero? —Pregunta Alessandro haciendo que las risas paren, los hermano se quedan en silencio, no pueden decir de manera concreta asegurar el paradero del séptimo hijo de la familia Felicce. Sigue siendo muy extraño, por lo general, Piero se mantenía cerca, aunque claro, al ser un arquitecto ocupado, seguramente se estaría ocupando de que sus planos se lleven justo como desea, al pie de la letra. —No lo he visto desde la mañana, se ha levantado muy temprano hoy. —Responde Luciano, quien es el último, y más joven de los chicos, la inquietud no saber cómo ubicar a su hermano es bastante preocupante, ellos eran una familia unida, con sus diferencias, sí, pero, ¿Qué familia no pasaba por estas cosas? Ni siquiera la más perfecta era libre de tenerlas. —¿Mucho antes que Francesco? Él es el primero en despertar. —Franco también pregunta esto, su rostro de incredulidad es algo notable, tendrían que esperar a ver qué pasaba, seguro que su hermano no estaba lejos, quizás no se sentía bien, pero, de ser así, avisaría. —¿Dónde se metió? Tiene trabajo que hacer. —Massimo, siendo uno de los hermanos que tiene el carácter fuerte, se pregunta esto, no le gustaba cuando las cosas salían opuestas a lo él quería, y saber que ahora su hermano no estaba haciendo su trabajo, empezaba irritarlo. —La obra de hoy no ha avanzado tanto como debería, juro que si está perdiendo el tiempo me tomare la libertad de darle un golpe en la cabeza. —Amenaza Massimo con un tono decidido en su voz. —Piero salió, tenía una cita a la cual ir. —Todos los ojos se posan en Rossy, quien cierra el libro que mantiene en sus manos, se ha encogido de hombros, parece que sus hermanos no muy enterados de los planes de Piero, que raro, se dice Rossy, ellos tenían más tiempo conociéndolo, suponía que al menos tendrían una idea. —¿Qué has dicho? Repítelo, por favor. —Pide Francesco, quien es uno de los presentes, Rossy suspira en su lugar al mismo tiempo que nuevamente se encoje de hombros. Francesco ya se estaba imaginado lo peor, siempre debían recordar que su vida no era del todo normal, ellos eran los hijos de un jefe de la mafia, por lo que, estaban constantemente en peligro, aunque sus aliados estuvieran ahí, esto no significaba que tuvieran que cuidarles la espalda siempre, ellos debían defenderse a como diera lugar, sin embargo, se siente aliviado, pese a que no lo dice, es lo que siente. —Piero dijo que tenía una cita, puso mucho empeño en su apariencia hoy. —Responde ella finalmente. —Creo que es con esa chica de la fiesta de primavera, Emma. —Ahora todo tiene sentido, su hermano había estado actuando de manera extraña, siempre sonreía, parecía de buen humor, cabe destacar que, tenía que uno de los trabajadores en su obra de construcción ha hecho algo mal, y en lugar de gritarle, Piero Felicce solo le dijo que no se repitiera.
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