Han pasado unos meses, desde la fiesta de primavera en la casa Felicce, la cual, como siempre ha terminado bastante bien, también, han sucedido muchas cosas, por ejemplo, Piero, el séptimo hijo de la familia, ha encontrado a la mujer indicada con la cual compartir su vida, el joven arquitecto tenía una sonrisa en su rostro, cada martes y sábado sin falta, tomaba tiempo para visitar a su dulce enamorada, una preciosa joven de cabello rubio y ojos celestes, Emma, como le ha dicho su nombre desde aquella primera vez. La pareja que ahora son, da mucho de qué hablar, la manera tan linda en la que suelen observarse y actuar delante de todos, Piero, estaba esperando un poco más de tiempo para poder dar aquel paso con su amada Emma, quien claro, correspondía en todos los sentidos, los sentimientos de su amado. Frederick sabía que uno de sus hijos estaba interesado en una joven, por lo que no tardo en estudiarla, saber quién era, su familia, amigos, que hacía y que no, como jefe de la mafia italiana, debía hacer estas cosas no porque así lo quisiera, sino, por la seguridad de su familia y los suyos. Entonces, comprendió que el expediente de aquella joven estaba completamente limpio, era una muchacha educada, creativa, completamente enfocada en sus estudios, su familia tenía un humilde negocio que creía cada vez más, la misma, tenía una cantidad de tres en su linaje, siendo todas mujeres. Por supuesto que Frederick también se tomó el tiempo de investigar a la futura familia política de su hijo, que, se notaba siempre con un aura de felicidad. Llamando con esto la atención de los demás hermanos, quienes no podían dejar de mirar a su hermano, ellos también estuvieron ro dedeados de hermosas chicas, pero, por ahora, no querían nada serio.
Por otro lado, estaba Rossy, quien tenía demasiadas cosas en que pensar, por ejemplo, desde la fiesta de primavera, en donde lamentablemente, su primer baile fue con Fausto Abbey, pero, eso no fue importante, en esa misma noche, dio su segundo beso con Axel, su mejor amigo, y en donde también se enteró de que, Gregorio Novicokv, gustaba de ella, jamás espero que estas cosas sucedieran, incluso era raro pensarlo pero, era una realidad, aun no le había comentado de esto a su madre, pero, Rossy poseía un diario con el cual podía escribir todos sus pensamientos y sueños, como ahora, sus clases habían acabado y se encontraba en su escritorio, narrando todo lo que ha pasado desde entonces, los meses parecen irse volando, esto sin duda la asusta, significaba que estaría creciendo, ¿y que tanto podrían cambiar las cosas de aquí a unos años?
Aun no lo sabía.
“martes 20 de abril, año xx
Querido diario, ya tengo 13 años, y jamás imagina que las cosas podrían tomar un cambio tan drástico en mi vida, por ejemplo, mis hermanos han regresado de Italia para quedarse en casa, parece que se quedaran un largo tiempo en el que tendré que aprender como estudiarlos, sobre todo a Alessandro, quien parece más que empeñado en controlar mi vida, solo está esperando que sea una adulta para empezar a hacerlo, no por nada, en ese momento, él será el jefe de la casa Felicce, tres de mis hermanos lo apoyan en esa idea, aunque pareciera que no están tan convencidos, quizás porque sigo siendo menor. Tengo suerte de tener a Francesco, desde que lo conocí aquel día en mi cumpleaños número diez supe que él me protegería, al igual que Luciano.
Pero eso no es lo que me inquieta, tanto.
La razón de todo es que, he dado dos de mis primeros besos con mi mejor amigo, Axel, él ha dicho directamente que le ha gustado, que no se siente incómodo, no siendo esto suficiente, me ha besado más tiempo. Admito que me ha gustado bastante y me he sentido extraña, mi maestra de educación s****l me dijo que, cuando sea más grande, empezare a experimentar lo que es sentirse excitada, es una palabra extraña, sin embargo, no puedo evitar sentir curiosidad. Mi madre también me ha sorprendido hace unos días, me ha llegado mi primera menstruación, ¿Será algo temprano? Ella dijo que su primera menstruación fue a los 12, así que, solo he tardado un año en tenerla yo también. A veces quisiera tener una hermana mayor que pasara por las mismas cosas que yo, con tal de enseñarme que debo y no hacer. No es que desprecie a mis hermanos mayores, pero, ellos están ocupados en la vida adulta, no es como que pueda llegar de la nada para decirle que me está pasando.
Axel tuvo suerte de salir con vida aquella tarde en la que dimos nuestro primer beso, y que más que otra cosa, él es el hijo del socio de papá, lo que sígnica que, algún día, el también sería el socio de mis hermanos. Por ende, no tendrían que insultarlo, tocarle un pelo, etc.
Otra cosa es que, he escuchado a los gemelos Novicokv hablar de mí, en su idioma que es el ruso, el cual yo entiendo a la perfección, pero ellos no lo saben, pude darme cuenta de que, Gregorio, siente algo por mí, es decir, le gusto, bastante, ha dicho cosas que me dejaron sin palabras. No pensé que esto fuera posible, quiero decir, sé que soy lista, bonita, fuerte y esas cosas, sin embargo, no sé cómo debería mirarlo a la cara ahora.
El tema de tener novio a mi edad de tan solo trece años, todos en casa dicen que es normal, aunque, no me intereso esto, hasta ahora.
¿Axel y yo éramos novios por esos besos? No lo creo, no es como que me lo haya pedido, no importa que suceda, no deseo que las cosas cambien entre nosotros, quiero seguir siendo unida a él, ser su mejor amiga, pase lo que pase.”
—Señorita Felicce, la merienda esta lista. —Los pensamientos de Rossy se ven envueltos hacia la puerta de su habitación que es tocada, una de las tantas damas del servicio la ha llamado, esto Rossy lo aprovecha para cerrar su diario, y guárdalo con llave en el armario de su habitación, donde nadie, sabe dónde está, no es como que muchas personas entren en su habitación, hasta su propia madre tenía que avisar que entraría para que Rossy estuviera lista.
La privacidad era importante en todo momento, algo que ya sabían con antelación.
—Enseguida bajo. —Rossy abre la puerta de su habitación y al salir de la misma, la mujer que ha llamado a su puerta la mira de manera atenta, era imposible no hacerlo, la señorita de la casa Felicce era igual que su madre, tan hermosa y de rostro delicado, si tan solo supieran que es capaz de dejar en el suelo a cualquiera que tuviera el atrevimiento de tocarla, nadie pensaría entonces lo linda que era. Mientras Rossy baja las escaleras llega al salón principal, eran alrededor de las 4 de la tarde, hora en la que todos sus hermanos, su padre y su madre, estaban ocupados en lo suyo, hoy, Rossy no tiene mucho que hacer en este día, su horario de clases acabo temprano, podía tomarse la libertad de descansar tanto como quiera.
Sin embargo, se ha topado con su hermano mayor Piero, quien luce elegante, más que de costumbre, y sonríe al ver a la recién llegada, esto haciendo que Rossy sienta curiosidad, generalmente el séptimo hijo de la familia Felicce no solía estar de buen humor, él era un arquitecto bastante gruñón y perfeccionista, cuando sus planes no se realizan de la misma manera que él quería, era mejor correr por sus vidas. Pero ahora, parecía muy distinto, Piero Felicce se arregla con diligencia, deshaciéndose de cada pequeña arruga en su traje de hoy.