La tensión que Abby vivió minutos antes con su tía por culpa del collar de diamantes, pronto tuvo que ser olvidada porque los otros invitados que se encontraban en la mesa la abordaron para felicitarla por la boda de su hija. Dagmar de pronto se vio rodeada de personas que le hablaban viéndose obligada a atenderlos. No le realizó ningún otro comentario a su sobrina sobre lo escrito en el cartel del nombre o en referencia al collar de diamantes, aunque las miradas que le dirigía, a ella y a Jared, parecían hablar por sí solas. Una vez que se marcharon a otra mesa, Abby pudo respirar de nuevo. Al darle una ojeada a Jared, este le guiñó un ojo demostrando que había disfrutado del momento. Cuando llegaron los novios, el ambiente cambio. Todos mostraron gran alegría y aplaudieron felices.

