Esa noche, luego de cambiar el vendaje y de inyectar los antibióticos, Jared y Abby tuvieron una pequeña discusión sobre dónde debían dormir cada uno. Él no quería que ella se quedara de nuevo en el sofá y ella no iba a permitir que él estuviera incómodo después de pasar dos días cuidándolo con gran atención. Así que, terminaron los dos de nuevo en la cama, acostados de lado, uno frente al otro y cubiertos por la misma sábana. Charlaron un rato hasta quedarse dormidos, o hasta que él terminó vencido por culpa del efecto de los calmantes y los antibióticos. Esa noche, una vez más, Abby logró descansar completo, más horas de las habituales. Y Jared durmió sin pesadillas. La compañía de aquella mujer le resultaba como un sedante. Al despertar, ella se sintió animada. Hasta cantó mientr

