A la mañana siguiente, Abby despertó gracias al sonido de la alarma de su móvil. Se sorprendió al ver que había luz tras la ventana. —¿Ya es de día? —se preguntó en voz baja, algo confundida, y revisó su móvil para ver la hora. Su desconcierto no se debía solo a la llegada de la mañana, sino porque se sentía especialmente bien. Desde hacía mucho que no dormía sus horas completas. —Increíble —exclamó con una sonrisa, pero enseguida recordó a Jared Lawton y giró el rostro hacia el lado contrario de la cama. Él seguía acostado, mirándola con una expresión indescifrable. Aún tenía los ojos achicados por los malestares. —Dime que dormiste algo —exigió hacia el hombre y se inclinó para tocarle la frente. —Toda la noche, y por primera vez desde hace cinco meses, sin pesadillas —confesó, ma

