Durante la jornada en el servicio de emergencias, en el cuartel recibieron una llamada que los desconcertó. —Holden, se comunicaron de nuevo los niños —informó Tessa, una de las encargadas de recibir las llamadas e informar de los casos al equipo indicado. —¿Otra vez? —consultó el hombre con cansancio. —Esta vez dicen que uno de los chicos está herido, que sale sangre de su rodilla y están asustados. Holden se puso de pie en medio de un suspiro y apuró a su personal para subir a la ambulancia y atender el llamado. Durante el viaje, Abby se enteró que se trataba de los mismos chicos que vivían en la casa oscura, que al parecer, era un refugio de inmigrantes. —Han llamado en otras ocasiones, pero en las noches. Y cuando el equipo médico acude a la casa descubre que no sucedió nada. Sol

