La cena comenzó a ponerse algo incómoda. Los novios habían organizado una dinámica con tarjetas donde a cada invitado le correspondía realizar alguna prueba vergonzosa, o sería castigado con un baño de harina y plumas. La actividad desató las risas y la diversión en muchos, pero en algunos el terror. Quienes pudieron, escaparon al bar, al no estar dispuestos a pasar por aquella situación. Abby no pudo evitarla, como dama de honor y familiar cercano de la novia le tocó atravesar la dura prueba de realizar en medio del restaurante y frente a todos el baile del pato, una danza que aprendió en ese momento al ritmo de los tambores y las maracas. Jared se puso rojo por la risa al verla menear el trasero intentando imitar el andar de esos animales, le resultó adorable. —Supongo que no vas a

