Parada delante de aquel desecho humano, cavilé las opciones, ¿de verdad sería capaz de llegar hasta el final? El sudor rodaba por mi frente, pero mi interior se sentía más en paz y en calma viendo cómo había quedado todo el estudio y su dueño. - Espero que esto te sirva de merecido, escoria, no volverás a hacérselo a nadie más, desgraciado. Me autoconvencía a la par que a mi víctima, mostrándole todo mi rencor. -Pero yo lo siento mucho, -gimió derrumbándose en el suelo, -de verdad que no volverá a pasar, yo solo pensé que sería necesario para culminar el éxito de mi exposición. -¡Ya no habrá nada de eso! puedes irte olvidando, pues ¡te largarás de aquí! ¡Te apartarás de este mundo! Que no vuelva a saber más de tu nombre, jamás, o prometo que acabaré contigo. -Pero...- me miró const

