Prólogo
Me llamo Agne Becket, tengo 25 años, pelo n***o como la noche, ojos oscuros, labios rosa claro y una piel muy pálida, si no fuera porque soy licántropo, o al menos lo era, podrías confundirme con una vampira. Mi loba se llamaba Victoria, lo digo en pasado ya que no puedo contactar con ella, hace tres años que no consigo hablar con ella, ¿por qué?, porque quedó devastada después del rechazo de nuestro mate, el cual tenía novia, él era y es alpha, él al verme me rechazó e intentó matarme por ser roguer, esa fue la última vez que hablé con Victoria, y la última vez que me transformé.
Imagino que os preguntaréis por qué soy roguer, es algo simple pero triste. La manada donde vivía fue atacada por cazadores, vi como mataban a toda mi familia, como mataron a mi padre con un tiro en la cabeza, como clavaron una espada de plata en el pecho de mi madre, y como atacaban a mi hermano mientras este me decía que me fuera, algo que hice llorando, y no solo yo, también Victoria, al día siguiente volví para ver quién había sobrevivido, la respuesta fue rápida, solo yo. Todo eso ocurrió hace cinco años, la perdida de la manada nos dejó a Victoria y a mí muy tristes y destrozadas, y lo de nuestro mate fue el golpe de gracia.
Después de perder lo único que me ataba al mundo sobrenatural, mi loba, me vine al pueblo, con el tiempo he conseguido lo imposible para un licántropo, oler a humana, no me desagrada, en cierto modo me quita de problemas, ya que ni siquiera sé si aún puedo transformarme, pero por otra parte me pone triste, ya que en cierto modo significa que perdí a mi loba, que ella no está dentro de mí.
Ahora trabajo en una cafetería, ya sé que suena muy cliché, pero en este caso no soy camarera, bueno, a veces, si el local está muy lleno, ya que es una cafetería-restaurante, yo soy la encargada, por supuesto empecé de camarera, pero poco a poco fui ascendiendo, los dueños del local son muy simpáticos, al igual que mis compañeros, al parecer la cafetería se pasa de generación en generación, por lo que el lugar tiene mucha historia.
Vivo sola en una pequeña cabaña en el bosque, es humilde, pero acogedora, aunque ya no me considero una licántropo, me encanta la naturaleza, no está muy entrada en el bosque, pero sí lo justo para que los árboles tapen todos los edificios, pues para ser un pueblo es bastante moderno.
¿Se podría decir que estoy viva? Mmmm, yo diría que no, aunque mi cuerpo y mente funcionan, mi alma está destrozada, si es que aún queda algo de ella, cosa que dudo, mi familia, mi manada y mi mate se llevaron todo de ella, pero así es imposible que te hagan daño, ya nada me importa, solo funciono, solo no muero, pero no vivo, creo que no llego ni al nivel de sobrevivir, esa es mi vida, o al menos lo era hasta que llegó él, ¿quieres saber más?, pues lee mi historia.