Poco a poco voy abriendo los ojos, miro a mi alrededor y entonces me acuerdo de lo que pasó ayer, miro a mi izquierda y sí, ahí está Archer. Me estiro sin levantarme de la silla, que flojera, no es la primera vez que duermo en una silla de hospital, de pequeña tuve que dormir un par de veces en una porque mi hermano se había lesionado, haciendo el tonto, no otra cosa; además de que una vez Maya sufrió un accidente y tuvo que estar ingresa toda una noche en el hospital. Pero eso no quiere decir que esté acostumbrada, estas sillas son súper incómodas. -Buenos días mi luna - dice bostezando Archer. -No me digas “mi luna”, ya te he dicho que no lo soy - digo molesta. -Lo eres, eres mi luna, y deberías acostumbrarte, después de la presentación todos lo sabrán. -¿¡¿QUÉ?!?, no, no y NO, en la

