Aisha.
La rutina continua y con ello los días en pasan, hace alrededor de veinte días que estoy en esta área y no voy a negar que me gusta mucho, casi soy amiga de todos en tan poco tiempo y en ese mismo poco tiempo me he ganado algunas enemigas pero realmente me importa poquito, yo estoy a gusto y eso es lo que me importa.
Dominik y yo nos llevamos mejor que el primer día tengo que admitir, pero es un idiota de primera, es muy extraño, desde el primer día que me invito a desayunar lo note, fue muy rara la manera en la que se comportó luego de preguntarme si tenía pareja. Después de ese día pensé que las cosas serían extrañas entre nosotros pero no ha sido así, hemos trabajado juntos cada día y todo ha sido muy normal, aunque no he pasado por alto la forma en que mira, hemos coqueteado un poco, no soy tonta y creo que le gusto aunque sea un poco, pero humildemente extraño seria si no le gustara, sonrió por mi pensamiento, si soy un poco narcisista no me culpen.
Despojo mi mente cuando entro al área de maternidad he vendido todo el camino sumida en mis pensamientos, llegue un poco más temprano y resulta que casi no hay nadie y no puedo evitar sentir un poco de miedo, está todo muy solitario. Avanzo a paso rápido al vestidor, quizá ahí este una de las doctoras o enfermeras con las que hablo, abro la puerta asustada y cuando entro no hay nadie ¡Joder! debí quedarme en la cafetería desayunando. Alejo los pensamientos de miedo, nada muy malo puede pasarme aquí dentro, me quito la mochila y la pongo encima de la pequeña cama en la esquina, veo otra mochila pero le restó importancia seguro la han dejado ahí anoche, me quito la blusa que traigo puesta para ponerme la chaqueta del hospital cuando un movimiento en el baño llama mi atención ¡Demonios! tuve que haber revisado ahí, me acerco despacio solo en sostén al baño y antes de que entre la figura musculosa y alta de Dominik aparece en mi campo de visión.
— ¡Dominik! —Grito cuando veo que está desnudo a excepción de sus sexys bóxer negros — ¡Vístete! —vuelvo a gritar mientras me llevo una mano a los ojos.
— ¿Enserio harás eso? —Pregunta con la voz ronca y el acento jodidamente marcado —Me gusta como se ve el n***o en tu piel— dice y la confusión me invade hasta que caigo en cuenta ¡Mi sostén! rápidamente quito las manos de mis ojos y las llevo a mis pechos.
—Oh vamos, Aisha —dice y veo como camina hacia la puerta he imagino que es a poner el pestillo, decido dejar la pena y me giro para mirarle la espalda, mi vista recorre desde sus hermosas piernas subiendo hasta llegar a su jodido trasero ¡Mierda y más mierda! es tan firme que muero por agarrarlo, sigo mi recorrido por su espalda ¡Es tan ancha! debería ser pecado estar tan bueno, lo sigo devorando con la mirada hasta que un gran tatuaje en su espalda llama mi atención, le cubre de extremo a extremo en la parte alta de la espalda, Muerte antes que deshonor, puedo leer claramente y me sorprende que Dominik tenga un tatuaje así.
Dominik se da la vuelta y su mirada está devorándome, me doy cuenta que mis brazos están a mis costados y ya no me estoy cubriendo, intento tomar mi blusa y entonces escucho su voz.
—No lo hagas, pequeña —dice llegando frente a mí y mi vista se enfoca en su pecho ¡Otro tatuaje! —Sé que no quieres hacerlo.
¡Dios! Deseo a este hombre.
— ¿Cómo sabes que no quiero hacerlo? —pregunto y me extraña lo segura que sale mi voz.
—Porque yo no quiero —dice mientras me acorrala contra la pared —Y al ser tan parecidos imagino que deseas lo mismo que yo.
Oh mierda, creo que me desmayare ¿Cómo demonios llegamos a esto? —No seas estúpida Aisha —me habla mi subconsciente —Han estado coqueteando discretamente todo este tiempo.
Ignoro a mi acusador subconsciente y me deleito mirando a Dominik, es tan hermoso tan sexy, se siente jodidamente bien verlo así solo en bóxer frente a mí.
—Quiero besarte Aisha— dice llevando uno de sus dedos a mis labios—¿Tú quieres que te bese? —pregunta y pierdo el control, me olvido de las etiquetas y el protocolo y lo beso.
Si, lo beso.
Lo estoy besando.
¡Joder!
Su boca me ataca con fiereza, sus labios y los míos se pelean por el control, es un maldito experto y sabe lo que hace, su lengua se enreda con la mía y me pierdo. No es un beso para nada inocente. Mis manos exploran el pecho y los brazos de Dominik, es tan musculoso que no me quedo con las ganas y agarro su trasero ¡Oh sí! no lo quiero dejar de tocar, de repente siento como sus manos se colocan en mis muslos mientras me levanta y me empotra contra la pared.
¡Joder!
Siento su erección en mi entrepierna mientras ahora es el que acaricia sutilmente mi trasero mientras desciende y empieza a succionar mi cuello, sus manos descienden por todo mi cuerpo mientras Dominik besa mi cuello y desciende hasta mis pechos, me los empieza apretar y entonces me los besa por encima del sostén y yo siento que tendré un orgasmo aquí de pie.
—Dominik —gimo cuando siento como aprieta mis pechos con fuerza y delicadeza a la vez, al escuchar su nombre de mis labios vuelve atacar mi boca con rudeza mientras se presiona contra mí y siento que su m*****o se va a salir de sus pantalones.
—Mira como me tienes —dice llevando una de mis manos a su m*****o para que lo toque y no dudo en tomarlo en mis manos y apretarlo por encima del bóxer —Mierda, joder Aisha- dice y retiro la mano —Eres tan malditamente sexy pequeña —siento como mis pupilas se dilatan más y más mientras lo miro excitada—No me mires así joder —dice tomándome por el mentón —No quiero tener que follarte aquí y ahora —A la mención de sus palabras reacciono, mierda. Hasta donde pretendía llegar con el ¡Joder! ¡Que mierda!
— ¿Qué pasa? —me pregunta escaneándome con la mirada.
—Dominik yo —hablo un poco nerviosa —No quiero que te confundas, yo no soy así, no sé qué me ha pasado —digo un poco mortificada y avergonzada ¡Dios si me he dejado toquetear!
—No te preocupes — dice mientras me toma del trasero y me acerca a él y entonces vuelvo a sentir su erección —Tú me deseas eso es todo —me da un beso en los labios y se aleja de mí.
¿Que pienso que estoy haciendo?
Reacciono rápido y me cambio de ropa antes de que Dominik salga del pequeño baño, quiero desaparecer ahora. Cuando estoy a punto de salir por la puerta el hombre que me ha besado con desenfreno y me ha toqueteado aparece en mi campo de visión completamente vestido.
—Aisha-— dice llamando mi atención— No creo que tenga que decírtelo, lo has sentido tu misma —dice mientras lleva una de sus manos a su entrepierna —Yo también te deseo.
Miro a Dominik y le sonrió descaradamente antes de salir de su campo de visión.
No sé por qué sonreí, solo sé que tiene razón. Lo deseo.