Dominik.
Cuando la puerta de la habitación se cierra un suspiro pesado se escapa de mis labios.
¡Joder!
Me la he besado, me he besado con la chica que me ha mandado a la puta mierda, la he saboreado a mi antojo y sí que me ha gustado. Me urge estar entre sus piernas, necesito que el deseo que siento por ella desaparezca o voy a volverme loco, pero sé que inmediatamente follemos ese deseo va a desaparecer. De eso estoy seguro. Solo espero que ella no sea de las chicas intensas, hoy me di cuenta de que ella me desea tanto como yo, pero necesito dejarle saber que no estoy en busca de una relación seria.
No me esperaba que Aisha entraría en el cuarto de los médicos y terminaríamos besándonos, aunque para ser honesto ya lo veía venir, el deseo es visible entre nosotros, estos últimos días nos hemos acercado mas aunque sinceramente me preocupa que ahora vaya a malinterpretar las cosas, realmente que si pero los pensamientos de racionalización se van a la mierda cuando recuerdo sus labios sobre los míos su audaz lengua peleándose con la mía, su suave y tercia piel, sus hermosos y firmes senos y lo duro de sus pezones ante mi tacto. Hacía mucho tiempo que no tenía una erección de esa magnitud con unos simples besos y toqueteos, a decir verdad no me van los besos ni las caricias anticipadas antes de la penetración, no me gusta profundizar tanto en el sexo pero con Aisha tengo el deseo inmenso de tocarla por todas partes, pero sé que ese solo es mi lado egoísta para saciarse de ella sabiendo que no volveremos a tener sexo, necesito que llegue ya ese momento.
Salgo de mis pensamientos y decido salir a trabajar, tengo una cesárea programada a las 9 y ya casi es hora.
Al salir y recorrer un poco el área encuentro Aisha en uno de los quirófanos con el doctor Aarón preparándolo para un parto.
¿Ahora pretende trabajar con él?
—Aisha —digo llamando su atención — ¿Puedes venir un momento por favor? —pregunto cortes.
—Claro —dice con su típica sonrisa —En cuanto termine aquí, voy.
—No— digo y mi voz sale un poco dura—Te necesito ahora.
—No hay problema hermosa —escuche mal ¿Hermosa? —Te espero aquí.
—Está bien —dice rodando los ojos ¿Y a esta qué? ¿Le gusta el doctor este?
Camino a paso rápido a mi consultorio y ella me sigue, no sé por qué demonios se ha ido con el sí sabe que tenemos trabajo programado y ella trabaja conmigo no con él. Al entrar al consultorio espero a que entre para cerrar la puerta con seguro.
— ¿Que pasa Dominik? —pregunta de mala gana.
— ¿Qué pasa? —Pregunto mirándola fijamente —Te recuerdo que tú y yo tenemos una cesárea programada en pocos minutos y estas allí preparando el quirófano para Aarón.
—Dominik estoy aquí para ayudar a cualquiera que me necesite, no solo a ti, no soy tu asistente personal—dice subiendo el tono de voz.
— ¿Te gusta Aarón? —Pregunto sorprendiéndome a mí mismo y arrepintiéndome al instante- ¿Sabes que Aisha? tienes razón, puedes trabajar con quien quieras, te puedes ir cuando, salgas le dices a Klara que pase por aquí- digo cortante ¿Quien en su sano juicio después de besarme se comporta así? y yo que pensaba que iba a perseguirme.
Aisha me mira uno instantes, parece ofendida pero luego su mirada cambia y en su rostro brilla una gran sonrisa ¿Qué coño?
La rubia demente se acerca peligrosamente hasta llegar a centímetros de mi rostro haciendo que me sienta un poco abrumado por su cercanía, me mira unos segundos como si estuviera haciendo una evaluación de mi alma y por un instante me siento desnudo, el deseo me invade al poco tiempo y con la mayor posesividad del mundo tomo su trasero en mis manos y la pego a mi cuerpo de manera violenta.
—No juegues conmigo Aisha —digo con dureza mientras la agarro por la base del cuello y la traigo su boca a la mía.
Escucho como se escapa un gemido de su boca cuando mi lengua entra sin pedir permiso, la saboreo a profundidad mientras mis manos tocan con desespero su cuerpo.
Necesito arrancarle la ropa.
Sigo besándola con necesidad, con rabia, con deseo mientras ella lleva sus manos a mi trasero y lo aprieta con desenfreno por segunda vez, es la primera chica que hace eso con tanto esmero.
—Me gusta su culo Doctor Thompson —dice cuando me separo de sus labios para besar su cuello.
— ¿Ah sí? —pregunto mientras chupo con segundas intenciones un punto fijo en su cuello.
—Si —contesta derretida entre mis brazos —Ah —gime cuando la aprieto con más fuerza contra mí.
—Doctor Thompson —escucho que gritan desde afuera y Aisha se separa apurada de mí.
— ¿Qué pasa? —pregunto sofocado sin abrir la puerta.
—Su paciente ya está aquí —identifico que es Klara la que ha interrumpido.
—Canalízala y ponle la sonda ya voy para allá —digo y siento como se marcha.
Aisha me mira sofocada y con los labios hinchados.
—De acuerdo Doctor —dice y siento como se marcha.
—Tengo que irme —habla Aisha un poco tímida lo cual me sorprende- El Doctor Aarón me está esperando.
—Como quieras —digo restándole importancia mientras salgo dejándola ahí.
Salgo del consultorio y me dirijo al quirófano donde me espera la paciente lista para la cesárea. En esta ocasión me acompaño Klara, uno de los anestesiólogos y la asistente de cirugía, a pesar de que hay varias personas en el área el lugar se siente vació, últimamente todos mis procedimientos lo hacía con Aisha pero no importa que se quede donde esta con Aarón aunque sé que no tardará mucho en salir a buscarme para gritarme después de lo que le hice.
Sonrío maliciosamente mientras corto la bolsa amniótica y me apresuro a sacar al bebe.