Era extraño, cuando mi abuelo regreso a su mansión en compañía de Amanda, nadie atendió la puerta, ni siquiera sus empleados, por lo que mi abuelo intento abrirla por su propia cuenta, pero en cuanto logra abrirla, un liquidado espeso y de color rojo sale manchando las suelas de sus zapatos.
- ¿Sangre?
- José. Debemos irnos… dice Amanda.
- No puedo, debó entrar!! dice mi abuelo preocupado.
Mi abuelo de inmediato entra a su mansión y cuando lo hace, ve que uno de sus mayordomos estaba decapitado detrás de la puerta principal.
- Oh dios, no puede ser!!! Dice mi abuelo aterrado.
- Cálmate por favor, aún no sabemos si todos están muertos, a lo mejor el asesino sigue aquí, debemos atraparlo. dice Amanda al abrazar a mi abuelo.
Amanda logra calmarlo y continúan en busca de sobrevivientes, pero entre más buscaban más muertos lograba encontrar, tanto como los mayordomos y sirvientas, todos habían sido asesinado de formas muy sangrientas…
Mi abuelo estaba traumatizado, no esperaba ver a las personas que vivían en su mismo hogar, asesinados, destripados y decapados…
- Aaa… no… no por favor, no mis sirvientes…
Mi abuelo siempre apreciaba a sus empleados, no solo los veía como sus ayudantes sino que también como parte de su familia, lo cual le afecto verlos todos muertos…
Amanda estaba preocupada, sabía que mi abuelo estaba en peligro, además se sentía mal por el ya que ella conocía perfectamente el amor que se le puede dar a un sirviente o ayudante… Por lo que ella simplemente lo abraza hasta que dejara de llorar…
- Lamento que hayas tenido que ver esto señor José, también había pasado por algo parecido cuando era un niña… pero ahora necesito que se calme, ellos murieron por culpa de ferris, no pude dejarse llevar por sus emociones, si mataron a sus empleados, es porque quieren desesperadamente controlarlo, quieren asustarlo para que les entregue su imperio, pero no lo permitiremos. Dice Amanda.
Amanda decía la verdad, ferris se había enterado de que mi abuelo no murió en ese callejo, así que envió matones que se encargaran de los empleados de la mansión, solo para presionarlo de entregar su compañía.
Mi abuelo logro calmarse y continuo buscando… pero no había sobrevivientes… así que decidió entrar en su estudio privado y tomar las escrituras…
- ¿Eso son los documentos de propiedad? Pregunta Amanda.
- Necesitaba esto, vámonos… dice mi abuelo.
De repente, alguien toca la puerta del estudio.
- ¡Apártate!, de seguro son los asesinos… dice Amanda.
Amanda estaba lista para pelear, ella creía que estaban los asesinos de los empleados… Pero no era así, mi abuelo logro escuchar un susurro que recordaría toda la vida…
- Señor… ¿puedo entrar?… dice un mayordomo.
Mi abuelo, de inmediato reacciona y corre a la puerta, donde estaba uno de sus mayordomos…
- John… resiste, estarás bien, te llevare a un hospital… dice mi abuelo.
- Descuide señor, no podré resistir mucho, pero si podré irme cumpliendo mi trabajo…
El mayordomo le entrega un sobre plateado y después dice…
- Señor, unos caballeros entraron sin invitación, dijeron que necesitaba que usted cooperará, entraron y nos obligaron a darles las escrituras de su compañía, pero nos reusamos…
- ¡imbéciles!!! ¿Por qué hicieron eso? Dice mi abuelo.
- Porque usted trabajo mucho por su compañía y como sus empleados era nuestro deber defender por lo que tanto lucho…
- No debían hacer eso… perdón… perdón… dice mi abuelo en lágrimas.
- Descuide señor, cumplimos con nuestro deber, ¿lo hicimos bien?... dice el mayordomo.
- Si, lo hicieron bien, recompensare a sus familias, no mueras, no lo hagas… por favor… dice mi abuelo en medio de lágrimas…
- Haaa, lo lamento señor… esa es una petición que no podré cumplir, fuel el mejor amo que cualquier mayordomo pudo tener. Dice el mayordomo antes de morir por el sangrado…
Mi abuelo deja en el suelo al mayordomo y comienza a llorar…
- Vámonos… avisaremos a la policía, pero debemos irnos señor José, venga… dice Amanda compadeciéndose por mi abuelo…
Amanda y mi abuelo salen de la mansión y regresan a la mansión de la familia Graham… los días pasaron y mi abuelo aún estaba devastado, sentía que fue el culpable por todas esas muertes… por lo que se deprimió mucho…
Amanda intentaba animarlo, pero era inútil… mi abuelo no podía contener la tristeza… hasta que un día, entro al cuarto secreto de la familia Graham y tomo una de sus espadas para suicidarse, pero en ese momento Amanda aparece y lo ayuda a escoger su verdadero destino el cual también sería el mío.
- ¿Crees que quitándote la vida podrás acabar con tu sufrimiento? Dice Amanda.
- No, pero tal vez pueda acallar las voces de mis empleados… dice mi abuelo.
- Eso no es verdad, el camino de la muerte, no es la mejor salida… dice Amanda.
- Es que no puedo resistirlo, sus rostros, sus voces, todo lo recuerdo de ellos… dice mi abuelo.
- Entonces véngalos, esto es lo que desea ferris, quiere que caigas en la desesperación para tomar tu legado… no lo hagas, cuando perdí a mi madre, también tome una de estas espadas y estuve en tu posición… pero mi padre intervino, me dijo que la única forma de apagar tu sufrimiento es peleado… así que decide o luchas o mueres…
Amanda toma una espada y con ella reta a mi abuelo aun duelo con espadas…
- Te dejare decidir, si te suicidas, podrás dejar de sufrir, pero si decides pelear, podrás ser más fuerte que ferris, más fuerte que nadie. Dice Amanda…
Ferris acabo con el espíritu de mi abuelo, pero algo nuevo surgió dentro del… una oportunidad, un deseo de venganza que lo motivaba a ser más grande que cualquier hombre, si se suicidaba, ferris ganaría, pero si luchaba, podría escoger su destino. El destino de un verdadero inventor…
- Está bien… peleare… dice mi abuelo al empuñar su espada contra Amanda.
- Sera un camino difícil… dice Amanda.
- Entonces construiré puentes… dice mi abuelo antes de atacar a Amanda.
Y así fue… como mi abuelo decidió dejar un camino fácil para tomar uno el cual solo pocos en este mundo pudieron en su vida…
El chofer de mi abuelo logro recuperarse después de varios días y con la ayuda de Amanda y del señor Graham, ellos guiaron a mi abuelo en el arte de un asesino…
- Si quieres luchar primero tienes que tener en cuenta, que tu enemigo tiene las mismas intenciones que tú. Dice el señor Graham.
- Siempre te enseñaron que matar está mal, pero en realidad es la única manera de cumplir un objetivo. Dice Amanda.
- Tu objetivo es vengarte de ferris, pero antes, debe entrenar señor… dice el chofer.
- Estoy dispuestos a todo… responde mi abuelo.
- Bien, ahora muéstrame lo que tiene señor. Responde el chofer.
Mi abuelo y su chofer comienzan a pelear mano a mano, pero aunque la edad era notoria, el chofer de tan solo 60 años, le da una paliza a mi abuelo…
- Te venció un abuelo y ¿así piensas vencer a ferris? Dice Amanda.
- Descuida joven José, los primeros días sufrirás, así que vete acostumbrando… dice Graham.
- Señor, créame que tenía más expectativas, por eso deje que se me fuera la mano. Dice el chofer.
- Descuida… haha… es un buena paliza… responde mi abuelo adolorido.
- Bien, ahora que calentaste, porque no tomas una espada y te enfrentas a mí. Dice el señor Graham.
- Padre, ¿no crees que estas forzándolo? Dice Amanda.
- Querida, no podemos perder el tiempo, ferris está haciendo lo que quiere y debemos detenerlo.
- Pero apenas está comenzando con su entrenamiento… dice Amanda.
- No no importa, haaa, tiene razón, no voy a caer, soy un hombre y luchare como tal… dice mi abuelo al empuñar una espada.
Amanda toma su espada y se une a mi abuelo…
- Que sea una batalla en pareja. Dice Amanda.
- Me parece bien hija…
Amanda y yo atacamos al señor Graham, pero era vergonzosos para mí abuelo pelear con Amanda, ya que ella era ágil y mi abuelo muy torpe… por lo que termino derrotado en cuestión de segundos…
- La esgrima es como el arte, si eres precisó y rápido, lograras vencer a tu oponente… dice el señor Graham.
- No te sientas mal, cuando comencé a entrenar, también era torpe. Dice Amanda.
- ¿De verdad? ¿Y a qué edad comenzaste a entrenar esgrima? Pregunta mi abuelo…
- A los 16 años… tal vez menos. Responde Amanda.
- Pues es muy motivador escuchar eso… dice mi abuelo sarcásticamente.
El señor Graham ayuda a mi abuelo al levantarse y después le da una palmada en la espalda…
- Mañana por la mañana entraras con mi hija, por ahora ve a descansar… dice el señor Graham.
Mi abuelo estaba cansado pero deseaba luchar, aunque no era tonto, sabía que este tipo de entrenamiento llevaría tiempo, por lo que acepto la orden del señor Graham y regreso a su habitación para descansar. Y mientras estaba acostado en una lujos cama, alguien toca la puerta…
- Nock…nock.
- Quien es…
- Soy el chofer señor…
- Walter, ¿sucede algo? Pregunta mi abuelo…
- No señor, no pasa nada, solo quería pedirle permiso para regresar a mi casa, necesito saber cómo están mis hijos. Dice Walter.
- Claro, te acompaño…dice mi abuelo.
- No es necesario señor, puedo cuidarme solo, por ahora descansé. Responde el chofer.
- ¿Pero regresaras? Pregunta mi abuelo…
- No señor, creo que pasare la noche con mi familia, pero descuide, mañana a primera hora regresare para instruirle en sus entrenamientos… dice el chofer.
- Entendido, cuídate, y si no es mucha molestia, me gustaría que pasara por mi fábrica, quiero saber que sucede ahí. Responde…
- Sí señor, como ordene… responde el chofer…
Después de que mi abuelo se despidiera de su amigo y chofer, el regresa a su escritorio para terminar algunas cosas… pero después Amanda junto con dos de sus sirvientas entran en la habitación, con postres de chocolate y fresas…
- Señor José, ¿se le apetece algo de chocolate? Pregunta a Amanda.
- Bueno… creo que si… dice mi abuelo.
- Mi padre me enseño que el chocolate hace que el cuerpo y sus músculos reaccionen mejor después de un entrenamiento. Dice Amanda.
- Ok, pero no comeré todo ese chocolate, solo una porción dice mi vuelo…
- Entiendo… señoras, retírense. Ordena Amanda.
Después de que las sirvientas dejan la habitación, Amanda se acerca con una porción de chocolate el cual toma un poco en un tenedor de plata para dárselo en la boca a mi abuelo.
- Di “aaaa” dice Amanda.
- No soy un infante señorita Amanda. Dice mi abuelo.
- Solo abre la boca…
Después de que mi abuelo comiera el chocolate que Amanda le ofrecía…
- No recuerdo la última vez que una chica me dio chocolate en la boca, pero debo admitir que fue agradable, ¿era chóclate francés no?... dice mi abuelo.
- Es un chocolate alemán, de una fábrica en la provincia… dice Amanda
- Estuvo esquicito…. Dice mi abuelo.
- Lose, en fin ¿alguna novedad de tu compañía? Pregunta Amanda.
- no lose… pero le dije a mi chofer que le echará un ojo…
- ese anciano es muy rudo, tienes buenos empelados. Dice Amanda.
- No es solo eso, también es un amigo… solo espero que por mi culpa no sufra. Responde mi abuelo.
Amanda se levanta y toma el plato donde le sirvió el chocolate a mi abuelo…
- Bueno señor José, le recomendó que se vaya a dormir, mañana entrenaremos. Dice Amanda.
- Gracias señorita Amanda…