Damien:
¿Porque tenía que dormir en una habitación donde tenía un gran ventanal? ¡j***r como odiaba el puto ventanal! ¿Dónde diablos están metidas las sirvientas del palacio?
Deberían haber cerrado las cortinas para que la luz no me diera, no me puedo tapar con una alomada, porque mi cabeza de por sí ya iba a explotar por la gran puta resaca que tengo.
Con mucha rabia me levanto de la cama, estaba soñando con unas jodidas sexys modelos francesas, pero por la puta luz y el puto dolor de cabeza, no pude seguir soñando, el ventanal que había en mi habitación daba justo al jardín del palacio, allí a veces miraba a las sirvientas solo habían dos que estaban jodidamente buenas, una pelinegra y una pelirroja, que para mí mala suerte no se encontraban allí en ese momento, cierro las cortinas ya que no hay nada bueno que ver.
Retomo el camino hacia mi cómoda cama, para poder seguir durmiendo, pero como siempre la tranquilidad dura poco, porque justo en este momento mi madre, mi dulce y querida madre, hace acto de presencia entrado por la puerta mi habitación.
Iba como siempre, con un vestido ceñido a su cuerpo, zapatos de tacón, y con su cara de pocos amigos, también llevaba en sus manos un vaso con agua y otro, supongo, que una pastilla.
- Madre - digo con una sonrisa de lado.
Ella no dice nada simplemente se limita a acercase hasta donde estoy yo, y entregarme las cosas para tomármela, para que se me quite, era la típica rutina de todas las semanas, menos cuando me castigaba, allí no se aplicaba esta linda rutina, con gusto le acepto el vaso con agua y la pastilla, y me lo tomo de un solo golpe.
- ¿Hasta cuándo Damien Louis? - dice ella - ¡Ya no soporto que andes con esa actitud! ¿Sabes que la prensa te tiene el ojo puesto? ¡Te recuerdo que somos la familia más importante de este país! - dice ella.
Oh Claro no podía faltar el típico discurso de Madre hablando de que somos la familia más importante del jodido país, a mí me valía la corona, el apellido Van Der Briand, todo eso me valía.
- Ya eso lo se Madre, y sabes cuál es mi respuesta, no me importa un jodido comino eso – digo.
Me voy hacia a mi cama a sentarme, quería que Madre se fuera, necesito seguir durmiendo, hoy no tenía pensando salir del palacio.
- Tu no vas a deshonrar el apellido Van der Briand, Damien - dice ella - Mucho me ha costado para que esta familia este donde este – dice.
La miro, su cara estaba roja de la furia, era normal que Madre siempre se pusiera así conmigo, soy la oveja negra de esta familia, como dice la prensa.
- Ya lo he hecho muchas veces - digo sin darle importancia - No soy Dereck, Ni Gillesse, para dejar a esta familia en lo alto. Soy más de coger con putas y beber mucho licor - digo con una sonrisa.
Deje los estudios hace tiempo, soy un jodido príncipe, de nada me sirven esos estudios, en cambio mis hermanos si tienen títulos en los estudios.
Dereck, el príncipe heredero de Gengenbach es Abogado, Gillesse, princesa de Gengenbach, es Diseñadora, y yo soy solo un príncipe Playboy.
Madre odiaba que usara las palabras putas y coger frente a ella, pero era la verdad, me gustaba mucho esas cosas, coger, beber y las putas.
- Ya eso llegar a su fin - dice ella - Tendrás un niñera - dice ella - Que estará pendiente de que no cometas ninguna locura - dice -
La miro sin poder creer nada, esto debe ser una jodida broma ¿no? ella no me puede poner un niñera, soy un hombre mayor.
- Madre, soy un hombre mayor - digo -
- Mientras vivas bajo mi techo, seguirás todas mis órdenes - dice -
Con eso último se va, dejándome mas cabreado de lo normal.