Vitto se enfureció al enterarse de que Franchesca no se encontraba en Italia, envió por ella, pero en la gran ciudad era difícil ubicarla, hasta que la localizaron, pero cuando ella se dio cuenta que la seguían llamó rápidamente a su padre y él le dio varios consejos para escabullirse y distraerlos hasta que él llegara. El sol ardía sobre las calles de Nueva York y Vitto se sentía atrapado en un juego de ajedrez con Franchesca, sus movimientos eran impredecibles y ella siempre estaba un paso adelante, pero esta vez, Vitto tenía un as bajo la manga. Como Franchesca era difícil de atrapar y se había ido de Italia, Vitto había seguido, obsesionado con atraparla y llevarla de regreso, pero ella era escurridiza, como una sombra en los callejones de la ciudad que nunca duerme. Vitto decidió c

