Franchesca se dejó llevar por el beso que le dio Giovanni y cuando reaccionó ya estaba en los brazos de él y bien pegada a su cuerpo, podía sentir el escultural cuerpo de él y mientras lo besaba acariciaba esa escultura.
Giovanni sonríe al sentir el gemido de sus labios.
Él sabe que provoca esas reacciones en las chicas y ama saber que también lo provoca en ella.
— Perdón dijo ella alejándose, esto no está bien, por favor, Giovanni.
— No te disculpes, mi amor, porque dices que no está bien, para mi si esta perfecto, te amo y quiero que seas mía y quiero bajarte la luna y entregártela mi vida, quiero hacerte la mujer más feliz del mundo, dice él mientras disfruta la cercanía, con Franchesca, sus besos, el poder tocarla acariciarla y saborear sus dulces labios.
— Está mal porque para empezar una relación ambos deben de estar interesados y no solo uno, eres lindo, pero para que yo sea tu mujer, debería de sentir algo más que un me gustas.
Yo quiero entregarme a un hombre que me vuelva loca, dice ella.
— Espera, qué quieres decir que eres virgen Franchesca, pregunta feliz por lo que eso significa.
— No te voy a responder eso, recrimino de muy mal humor Franchesca.
— Veo que eres una mujer de carácter, una fiera indomable que yo podría domar o dejarme domar, lo que tú quieras, le susurra muy seductoramente en su oído y luego le besa la mejilla.
Cuando la mira ella está perdida, no sabe si entregarse a sus encantos o salir corriendo del lugar.
Giovanni al verla dudar sigue con su juego de seducirla, le gusta como la confunde, como ella lucha por no entregarse a sus encantos.
— Primero no soy una fiera, soy una mujer y no necesito ser domada y no quiero domar a nadie.
El día que quiera un hombre será para que sea mi compañero, un amigo, un amante que comparta mis locuras.
No quiero un esclavo o tonto que diga si mi amor.
Él debe ser un hombre atento, cariñoso y compañero y fiel nada de andar con otras mujeres, responde Franchesca.
— Bueno reúno todos tus requisitos y más responde Giovanni con soberbia, soy muy atento con las personas que amo, soy muy cariñoso y demasiado compañero si me dejan, soy muy buen compañero y fiel por supuesto cuando amo lo hago con todo mi ser y no existe otra persona más en mi vida que solo mi amor y si todo esto no es suficiente soy muy apuesto, sexy y atractivo, responde Giovanni sonriendo.
Porque no me dejas demostrarte que puedo ser la persona que estabas esperando que llegue a tu vida.
— No se Giovanni, tendría que conocerte un poco más antes de aceptarte.
— Déjame demostrarte lo que soy y luego decides, dame una oportunidad, le ruega Giovanni.
Qué te parece, te invito a almorzar y que pasemos el día juntos, así puedes conocerme mejor, le dice mientras la abraza y la va besando.
Franchesca acepta y se van a una de sus casas en las afueras de la ciudad.
Giovanni estaba feliz, había invitado a almorzar a Franchesca, la chica de sus sueños y quería impresionarla, se va esmerar en preparar una comida deliciosa, con pasta casera, ensalada fresca y vino tinto, también va decorar la mesa con velas, flores y música suave.
Franchesca quiso ayudarlo, pero él se negó, solo lo observa cómo lo hace todo solo.
Cada tanto se acerca a ella para besarla y decirle palabras dulces, que ve cómo la ponen feliz.
Luego la deja sola en la cocina y se va a preparar todo en el comedor, luego va por ella y la lleva de la mano con los ojos cerrados.
Ahora los puedes abrir dice él.
— Qué lindo que está todo, dijo Franchesca, admirando el ambiente.
— Gracias, lo hice todo para ti, dijo Giovanni, tomándola de la mano y llevándola al comedor.
Se sentaron frente a frente y empezaron a comer, la conversación fluyó con naturalidad, hablando de sus gustos, sus sueños, sus anécdotas, sus proyectos, Giovanni la hacía reír con sus chistes y sus ocurrencias. Franchesca lo miraba con ternura y admiración, se sentían cómodos y felices el uno con el otro.
Después de comer, Giovanni le propuso ir al sofá a ver una película, Franchesca aceptó y se acomodaron juntos en él. Giovanni le pasó el brazo por los hombros y ella se acurrucó en su pecho.
La película era una comedia romántica, pero ellos no le prestaban mucha atención, estaban más interesados en mirarse a los ojos, Giovanni le acariciaba el cabello y la besaba dulcemente.
Giovanni se dio cuenta de que estaba enamorado de Franchesca, ella era todo lo que había soñado y más y se lo dijo al oído y ella le respondió que a ella también le gustaba.
Se abrazaron con fuerza, sintiendo que habían encontrado su alma gemela, Giovanni le levanta el mentón y comienza a besarla con desesperación, la toca disfruta del placer que comienza a sentir y cuando está desabrochar el botón de su camisa ella lo frena, no aún no Giovanni, es muy pronto le dice ella.
— No lo vamos a hacer, solo déjame disfrutarte y que tú me disfrutes a mí, solo siente el amor cariño, luego cuando tú quieras hacerlo lo haremos, solo debes pedirlo y lo haremos, cuando te sientas segura.
Él se saca su camisa y Franchesca comienza a acariciar su pecho, sus brazos y él le desabrocha y quita su camisa y pasa sus manos por sus piernas y ella se deja llevar hasta que el corre su ropa interior y comienza a darle placer mientras se besan y besa sus pechos que los tiene a su merced, la hace correrse en sus manos, él está con dolor en su entrepierna, pero sabe que aún no es el momento.
Ella lo mira sonrojada y con vergüenza.
Tranquila le dice él, esto es normal todas las parejas lo hacen, dice sonriente y satisfecho de sentirla, la deseaba tanto.
— Si, pero nosotros no somos pareja, responde ella.
— Como que no, no dijimos darnos una oportunidad de conocernos, responde él.
— Sí conocernos, pero no que ya somos novios.
— ¿Quieres ser mi novia? Le pregunta Giovanni, aunque yo ya quiero pedirte matrimonio, le susurra Giovanni mientras la abraza fuerte y la pega más a su cuerpo y acaricia sus nalgas.