Franchesca estaba nerviosa, esta no era una entrevista común, era muy muy importante para su trabajo, en la revista Vogue de Italia, la más prestigiosa del país, había conseguido el puesto de periodista gracias a su talento, su esfuerzo y su pasión por la moda, estaba emocionada por su carrera profesional, pero también asustada por el reto que le esperaba, hoy debía entrevistar nada más y nada menos que al mismísimo Giovanni Moretti, el mafioso más peligroso, sexy y atractivo de todos, el soltero más codiciado del país, el millonario más atractivo y poderoso de Italia.
Giovanni Moretti, era el dueño de una cadena de hoteles de lujo, un empresario exitoso, un filántropo generoso y el soltero más codiciado, todas las mujeres suspiraban por él, pero nadie conseguía conquistarlo.
Era un hombre misterioso, reservado y exigente, no concede entrevistas a nadie, salvo a la revista Vogue Italia, que tenía un acuerdo exclusivo con él.
Franchesca había estudiado su biografía, sus negocios, sus obras benéficas y sus gustos, había preparado una lista de preguntas interesantes, inteligentes y originales, había escogido un traje elegante, un maquillaje discreto y un peinado sencillo, había ensayado su presentación, su tono de voz y su lenguaje corporal, estaba lista para enfrentarse al millonario, o eso creía, no podía negar que se sentía atraída por él.
Llegó al hotel donde se alojaba Giovanni, un edificio imponente, de estilo clásico, con una fachada de mármol y unas columnas de granito, entró al vestíbulo y se dirigió a la recepción, le mostró su credencial de la revista y le dijo al recepcionista que tenía una cita con Giovanni Moretti.
— Buenos días, señorita, bienvenida al hotel Moretti, soy el recepcionista, Marco, le dijo el recepcionista con una sonrisa.
— Buenos días, Marco, soy Franchesca Rossi, de la revista Vogue Italia, tengo una entrevista con el señor Moretti, le dijo Franchesca con una sonrisa.
— Sí, señorita, el señor Moretti la está esperando en la suite presidencial, por favor, sígame, le dijo Marco con una sonrisa.
Marco la condujo hasta el ascensor y pulsó el botón del último piso, el ascensor subió rápidamente y se detuvo en el piso de Giovanni, Marco abrió la puerta y la invitó a pasar.
Esta es la suite presidencial, señorita, es la más lujosa y exclusiva del hotel, solo el señor Moretti puede acceder a ella, dijo Marco con una sonrisa.
— Gracias, Marcos muy amable, le dijo Franchesca con una sonrisa.
Marco le indicó la puerta de la suite y se despidió de ella, Franchesca respiró hondo y se acercó a la puerta, tocó el timbre y esperó, al cabo de unos segundos, la puerta se abrió y apareció Giovanni Moretti tan sexy y atractivo como siempre, llevaba una camisa negra muy ajustada al cuerpo dejando ver su tan atractivo y trabajado dorso y unos jeans negros ajustados
Franchesca al verlo se quedó sin aliento, Giovanni era el hombre más guapo que había visto en su vida, era alto, moreno, de ojos verdes, de rasgos finos y de expresión seria, con su camisa negra y abierta en su pecho, se veía tan atractivo, estaba impecable, elegante y seductor, Franchesca sintió que su corazón se aceleraba y que sus mejillas se sonrojaron.
Giovanni la miró con interés, él amaba a Franchesca, la deseaba con locura, para él ella era la mujer más bella que había visto en su vida, era rubia, de ojos azules, de piel blanca y de labios rosados, llevaba un traje gris, una blusa rosa y unos zapatos negros, estaba preciosa, sofisticada y encantadora, Giovanni sintió que su pulso se aceleraba y que su mirada se intensificaba.
— Buenos días, Franchesca, bienvenida a mi suite, le dijo Giovanni con una voz grave, se acercó a ella besando sus mejillas.
— Buenos días, señor Moretti, gracias por recibirme, le dijo Franchesca con una voz dulce.
— Un placer, Franchesca pase, por favor, dime Giovanni, ya somos amigos o no, después del otro día, yo ya te considero mi amiga y se acerca a su rostro y le susurra, aunque me gustaría ser más que tu amigo, mi amor, le dijo Giovanni con una sonrisa seductora, mientras le acariciaba su mejilla, eso puso muy nerviosa a Francesca.
Giovanni le hizo un gesto para que entrara y cerró la puerta tras ella, la condujo hasta el salón, donde había un sofá, una mesa, una chimenea y una ventana con una vista espectacular de la ciudad, le ofreció un asiento y se sentó junto a ella, le ofreció una copa de champán y se sirvió una para él, con una sonrisa, clavó la mirada en ella.
— Bueno, señorita Rossi, estoy a su disposición, pregúntame lo que quiera, le dijo Giovanni con una sonrisa.
— Gracias, señor Moretti, empecemos, entonces, le dijo Franchesca con una sonrisa.
Franchesca sacó su grabadora, su libreta y su bolígrafo, encendió la grabadora y empezó a hacerle las preguntas que había preparado, le preguntó sobre su infancia, su familia, su educación, su carrera, su éxito, su filantropía, su estilo, sus hobbies, sus planes, sus sueños, Giovanni le respondió con sinceridad, con humor, con elegancia, con confianza, le contó su historia, sus logros, sus retos, sus valores, sus gustos, sus deseos. Franchesca lo escuchó con atención, con interés, con admiración, con curiosidad, le hizo comentarios, le hizo cumplidos, le hizo bromas, le hizo sugerencias.
La entrevista duró una hora, pero se les pasó el tiempo volando, se sintieron cómodos, se sintieron conectados, se sintieron atraídos, se rieron, se miraron, se rozaron, se acercaron, se olvidaron del tiempo, se olvidaron del trabajo, se olvidaron del mundo, solo se acordaron de ellos.
Cuando Franchesca terminó de hacerle las preguntas, apagó la grabadora y guardó sus cosas, le agradeció a Giovanni por su tiempo y su amabilidad, Giovanni le agradeció a Franchesca por su profesionalidad y su simpatía, luego se acercó más a ella y eso a ella la ponía nerviosa, temía no resistir y besarlo, caer en la tentación y se decía a si miasma que no él no era para ella, aunque lo deseaba
— Como pudiste comprobar, no soy el monstruo que dicen, que te parezco ahora que sabes todo de mi vida, le dice él muy cerca de su boca, mientras se acerca cada vez más, hasta besarla y ella le responde al beso.
— Si es verdad estoy conociendo un lado tuyo totalmente diferente al que conocía de ti, le dice Franchesca.
— Te gusta este lado que no conocías de mí, dijo el acercándose y pegándola a su cuerpo, ya no resistía más el impulso de abrazarla y hacerla suya, ninguna mujer lo hizo desearla como hacía Franchesca y Giovanni nunca se había enamorado como lo estaba de Franchesca y no aguanto y la beso muy apasionadamente.