UNDESPERTAR FELIZ

1103 Words
Giovanni llevó a Franchesca a su casa, una lujosa villa en las afueras de Roma, él sabía que era arriesgado, pues su tío podía descubrirlos en cualquier momento, pero no le importaba, solo quería estar con ella y protegerla, entraron a la casa y Giovanni la llevó a su habitación, la acostó en su cama y le curó el brazo lastimado, le limpió la herida con alcohol y le puso una gasa y luego la venda, le dio un beso en el brazo y le dijo. — Ya está, amor, no te preocupes, pronto sanará, eres muy valiente, mi guerrera. — Gracias, eres muy amable, eres muy dulce y muy atento, le dijo Franchesca, sonriendo, ella se sentía segura y feliz en sus brazos. Él la abrazó y la cubrió con una manta mientras le acariciaba el cabello y le dijo. — Descansa, preciosa, te mereces un buen sueño, yo estaré aquí contigo, cuidándote, mientras descansas. — Muchas gracias, Giovanni, eres muy bueno, le dijo Francesca, cerrando los ojos, ya había amanecido y Franchesca estaba cansada. — Yo te quiero, Franchesca, eres mi sueño hecho realidad, le respondió Giovanni. Luego ella se durmió y él se acurrucó a su lado y los dos se quedaron dormidos, abrazados. Al mediodía, Franchesca se despertó con el sol entrando por la ventana, se dio cuenta de que estaba en la cama de Giovanni y que él la estaba mirando con una sonrisa. — Buenos días, princesa ¿Cómo has dormido? Dijo Giovanni. — Buenos días, Giovanni, he dormido como una reina, le dijo Franchesca, devolviéndole la sonrisa, es muy cómoda tu cama, él se acercó con una sonrisa y le beso la frente. — Me alegro, mi reina, te he preparado el desayuno, espero que te guste. — ¿En serio? Qué detalle más bonito ¿Qué has hecho? le preguntó Franchesca, sorprendida y agradecida. — He hecho unas tostadas con mermelada, unos huevos revueltos, unos croissants, un café y un jugo de naranja y todo hecho por mí, con mucho amor, le dijo Giovanni, orgulloso. — Wau, qué rico, eres un chef profesional, vamos a comer, que tengo mucha hambre, le dijo Franchesca, levantándose de la cama, él la cogió en brazos y la llevó al comedor, donde había puesto una mesa con flores y velas, la sentó en una silla y le sirvió el desayuno. — Buen provecho, mi amor, espero que te guste todo, dijo Giovanni. — Gracias, Giovanni, está todo delicioso, eres el mejor chef del mundo, le dijo Francesca, disfrutando de la comida y de su compañía. Los dos comieron y conversaron, alegremente, Giovanni se sentía feliz y afortunado, sin pensar en los problemas que los acechaban, solo quería vivir el momento y aprovechar cada segundo de su amor y estar junto a ella. Franchesca y Giovanni terminaron de desayunar y se miraron con cariño, se sentían felices y agradecidos por estar juntos, y querían aprovechar cada momento, Giovanni le dijo a Francesca. — ¿Qué quieres hacer hoy, mi amor? Hoy es tu día y yo haré lo que tú quieras, solo quiero verte sonreír y hacerte feliz. — Eres un cielo, Giovanni, no sé qué decir. — Y eso que aún no me conoces, hay tantas cosas que me gustaría hacer contigo, pero lo más importante es estar a tu lado, no me importa dónde ni cómo, solo quiero estar contigo, le dijo Giovanni, con sinceridad. Pues entonces, vamos a hacer algo que nos guste a los dos, vamos a pasear por Roma, a ver sus monumentos, sus calles, su gente, vamos a disfrutar de la belleza de esta ciudad, que es tan nuestra como de nadie, vamos a vivir la dolce vita, como decimos nosotros, le propuso Giovanni, con entusiasmo. — Me encanta tu idea, mi Giovanni, vamos a pasear por Roma, a ver su magia, su encanto, su historia. Vamos a sentirnos parte de esta ciudad, que es tan bella, vamos a vivir la dolce vita, como decimos nosotros, aceptó Francesca, con ilusión. Los dos se levantaron y se prepararon para salir. Giuliano le prestó una chaqueta a Francesca, para que no pasara frío. Francesca le agradeció el gesto y se la puso, los dos salieron de la casa y se subieron al coche de Giuliano, un Ferrari rojo. Giuliano condujo por las calles de Roma, mientras Francesca admiraba el paisaje, los dos se sentían libres y felices, como si fueran los dueños del mundo. Giuliano le mostró a Francesca los lugares más emblemáticos de Roma, como el Coliseo, la Fontana de Trevi, el Panteón, la Plaza de España, el Vaticano, y muchos más. Francesca quedó maravillada con la belleza y la historia de la ciudad, y le pidió a Giuliano que le contara más sobre cada sitio. Giuliano le contó con orgullo y pasión la historia de Roma, desde sus orígenes hasta la actualidad. Francesca le escuchó con atención e interés, y le hizo preguntas y comentarios, los dos se sintieron más unidos y compenetrados, al compartir su cultura y su conocimiento. Giuliano también la llevó a Francesca a lugares más íntimos y románticos, como el Parque de Villa Borghese, el Puente Milvio, el Jardín de los Naranjos y muchos más. Francesca se sintió más enamorada y emocionada, al ver el lado más tierno y dulce de Giuliano, él le regaló flores, chocolates, peluches y muchos más detalles, Francesca le agradeció cada regalo. Los dos se sintieron más felices y afortunados, al demostrar su amor y su cariño. Giuliano también le invitó a Francesca a comer en un restaurante elegante y exclusivo, donde les sirvieron platos exquisitos y vinos finos. Francesca se sintió más halagada y sorprendida, al ver el lado más generoso y refinado de Giuliano. Giuliano le hizo cumplidos, bromas, y confidencias, Francesca le respondió con risas, miradas de admiración. Los dos se sintieron más cercanos y confiados, al compartir su humor y su intimidad. Giuliano también le propuso a Francesca ir al cine a ver una película de amor y aventuras. Francesca se sintió más divertida y curiosa, al ver el lado más divertido y aventurero de Giuliano. Giuliano le compró palomitas, refrescos y las entradas, Francesca le agradeció la invitación y lo tomó de la mano, los dos se sintieron más cómplices y divertidos, al compartir su diversión y su aventura. Así pasaron el día Francesca y Giuliano, haciendo todo lo que les gustaba y disfrutando de su compañía, se rieron, se besaron, se abrazaron, se miraron, se hablaron, se escucharon, fue un día de ensueño, un día que nunca olvidarán. Fue un día de amor, un amor que los hará felices.
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