UN ENCUENTRO INESPERADO

1089 Words
Franchesca salió ofuscada de su trabajo, había sido un día duro en la editorial, donde tenía que lidiar con su difícil jefe y con la cabezota de su mejor amiga, ella era una de las mejores mujeres periodista o mejor dicho la mejor periodista de excelencia de Roma y tenía que demostrar constantemente su valía y su profesionalidad. Su padre, el comisario Rossi, era su mayor apoyo, pero también su mayor exigencia, él quería que Francesca fuera la mejor posible en todo, hoy su jefe le dio la gran tarea de entrevistar nada más y nada menos que a Giovanni Moretti. Francesca necesitaba relajarse y olvidarse de sus problemas, decidió ir a un bar cercano, donde solía ir con sus amigas era un lugar tranquilo y acogedor, donde podía tomar una copa y escuchar música, entró al bar y se sentó en una mesa junto a la ventana, pidió un martini y se relajó mientras esperaba por su copa, miró por la ventana y vio la noche iluminada por las luces de la ciudad, se preguntó si algún día encontraría el amor o si su trabajo se lo impediría. Giovanni entró al mismo bar, sin saber que allí estaba Franchesca, el venía de una reunión con su tío, Don Vito, otro de los capos de la mafia italiana, Don Vito le había pedido que se casara con la hija de otro mafioso, para sellar una alianza entre las familias, Giovanni se negó rotundamente, pues no quería casarse por conveniencia, sino por amor, Don Vito se enfureció y le dio un ultimátum o aceptaba el matrimonio o renuncias a tu herencia y a tu familia. Giovanni salió de la mansión, sin saber qué hacer, él amaba a su familia, pero también quería ser libre y feliz. Giovanni necesitaba distraerse y divertirse, decidió ir a un bar cercano, donde solía ir con sus amigos era un lugar animado y popular, donde podía tomar una copa y bailar entró al bar y se dirigió a la barra, pidió un whisky y miró a su alrededor y vio a muchas mujeres hermosas, que lo miraban con interés, él era un hombre guapo y rico y podía tener a la mujer que quisiera, pero él se enamoró de Franchesca. Fue entonces cuando sus ojos se cruzaron con los de Franchesca, ella estaba sentada en una mesa junto a la ventana y él la vio a través del cristal, fue como un rayo que los atravesó a ambos, se quedaron mirándose fijamente, sin poder apartar la vista, se sintieron atraídos de inmediato, pero Franchesca no quería reconocer que se sentía atraída por él, se decía a sí misma que no lo quería. Giovanni dejó su whisky en la barra y salió del bar, se acercó a la mesa de Francesca y le dijo: — Hola, preciosa ¿Puedo sentarme contigo? Francesca se terminó su trago y le dijo — Hola, claro, siéntate, dijo ella y ya se estaba levantando y él la tomó del brazo, los dos se miraron, ella con desprecio y él con amor. — El otro día te espere, para cenar, dijo él. — No pude asistir, se disculpó Franchesca. — ¿Quieres bailar conmigo? le preguntó Giovanni tomándola de la mano. — No, quiero, le respondió Francesca, alejándose, pero Giovanni, se levantó rápidamente y la tomó por la cintura y entraron al bar, se mezclaron con la multitud y se pusieron a bailar. Se olvidaron del mundo, solo existían ellos dos — Porque me esquivas, porque me evitas, pregunta Giovanni. — No es que te quiera evitar, pero no me llamas la atención y no quiero estar con alguien a quien no deseo. — Pero porque dices que no me deseas, si no me conoces, no sabes nada de mí. — Si, dice ella. — ¿Qué sabes de mí? solo los rumores que se dicen por ahí, que ni sabes si son ciertos, en realidad me conoces, pregunta serio Giovanni, fue entonces cuando sus ojos se cruzaron con los de Franchesca. Así empezó su amor prohibido, un amor que cambiaría sus vidas para siempre. Franchesca y Giovanni siguieron bailando hasta el amanecer, luego él la acompañó hasta su auto y mientras caminaban sintieron unas balas cerca de ellos, Giovanni la toma de la mano y corren hasta su auto, donde sus custodios los protegieron, lograron escapar de los sicarios que los perseguían por las calles de Roma. Giovanni condujo a toda velocidad por la autopista, sin saber a dónde ir, solo sabían que tenían que alejarse lo más posible de que los buscaban por todos lados. — ¿Estás bien, amor? preguntó Giovanni, mirando a Franchesca con preocupación, ella tenía una herida en el brazo, donde una bala le había rozado, él le había hecho un torniquete improvisado con su camisa, pero la sangre seguía manchando el vendaje. — Sí, estoy bien, no te preocupes por mí, lo importante es que estamos vivos, respondió Franchesca, sonriendo débilmente, ella se acurrucó en el asiento del copiloto, abrazando a Giovanni con una mano y sosteniendo su brazo con la otra, no están equivocado los rumores que corren por ahí sobre ti, afirma Franchesca. — Te amo, Franchesca, eres lo mejor que me ha pasado en la vida, no voy a dejarte nunca, le dijo Giovanni, besándola en la frente, él la amaba con locura, y se sentía culpable por haberla metido en ese lío. Él era el responsable de su familia y muchos lo odiaban y querían matarlo, él era el responsable de que su futuro fuera tan incierto y peligroso. — Es por esto, que no quiero estar cerca tuyo Giovanni y no me arrepiento de nada de lo que te digo, es muy peligroso estar contigo y eso no me hace feliz, le dijo Franchesca, mirándolo a los ojos. Ella no le reprochaba nada, al contrario, le agradece por haberle mostrado el verdadero amor, los dos se miraron con ternura y pasión, olvidándose por un instante de todo lo que los rodeaba, pero su momento de paz fue interrumpido por el sonido de una sirena, un coche de policía los había alcanzado y les ordenaba que se detuvieran. — ¡Mierda! ¡Nos han encontrado! exclamó Giovanni, pisando el acelerador, él no iba a rendirse tan fácilmente, él iba a luchar por su amor hasta el final. — ¡No te detengas! ¡Sigue adelante! le animó Franchesca, ella tampoco iba a entregarse sin resistir, ellos iban a luchar por sobrevivir y así se escaparon de los que los perseguían.
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