Capítulo 2

205 Words
De pronto, sentí que mi mente se deslizaba como agua, arrastrando conmigo todo el peso de la realidad. Mis pensamientos eran como ecos, distorsionados. Mi psicosis —esa condena que no había pedido— me había acompañado durante tanto tiempo que ya no sabía distinguir entre lo que era y lo que imaginaba. ¡No!, me corregí. Yo nunca lo imaginé. Es real. Mi mirada recorrió la multitud, pero algo me chocó. Vi sus rostros, pero no los veía. Había algo en ellos que cambiaba cada vez que los miraba. La confusión se apoderó de mí. La torre marcó la hora. El verdugo levantó la palanca, la cuerda se tensó. La presión en mi cuello fue inmediata, pero en lugar de perder la conciencia, algo extraño sucedió. Vi una sombra moverse entre la gente. Era él. El traidor. La imagen se distorsionó ante mis ojos, como si alguien hubiera estirado el tiempo, como si mi mente hubiera alterado la percepción de los rostros. ¿O era él mismo quien se desmaterializaba? No lo supe. Pero el odio que sentí hacia él fue tan claro, tan puro, que sentí cómo me retorcí en mi prisión de cuerdas. Lo voy a encontrar, lo voy a hacer pagar.
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