Aunque el camino hasta la colonia era largo, Sea y Koral atravesaron el camino en poco tiempo, escoltadas por un par de delfines que pertenecían a la casa del primer tritón del clan noroeste, ingresaron por la puerta principal, no valía la pena tratar de ocultarse si estaban seguras que su padre las estaba esperando, la Lunada se realizaría en poco tiempo y por el compromiso de Koral sería una gran fiesta, por lo que todo el clan se encontraba trabajando en ello, al verlas entrar los tritones y sirenas de menor rango les hacían reverencia saludándolas por su cargo, “Bienvenida primera sirena, un placer segunda sirena”, ellas escucharon varias expresiones de respeto mientras nadaban hacia la casa central de la colmena. La colmena estaba conformada por una gran casa central que se encontrab

