Después del almuerzo la familia completa disfrutó un tiempo en la playa y antes de atardecer Aydan, Koral y Hugo estaban listos para volver a casa, se despidieron de los hijos de Boreal al igual que de los dos pequeños nietos, que se aferraron a las piernas de Hugo que había jugado con ellos todo el día, según él practicando para cuando llegara su hermanito; los adultos sólo se miraban unos a otros admirando la ingenuidad del niño. El camino a casa fue largo, Aydan no soltó la mano de Koral ni un segundo, quería sentir lo que ella le ocultaba sin saber que él solo podía percibir lo que ella le permitiera, el miedo que sentía en ese momento se lo guardaba para sí con mucho cuidado para que él no se enterara. Al llegar a casa estaban tan cansados que subieron cada uno a su habitación, Sara

