POV Siena Salgo del auto y al cerrar la puerta, me encojo por el portazo y me volteo para verlo. Se me ha ido la mano, juro que no fue adrede, pero al parecer al viejito coleccionista de autos deportivos, eso no cuenta. Le sonrío con falsa inocencia, él se acerca y me toma por la cintura. —¿Tanto te cuesta cerrar la puerta con cuidado, Siena? —Juro que fue sin querer… —mantengo mi sonrisa—. ¿Si te doy un besito, me disculpas? Trato de no reírme porque a leguas se nota lo que le cabrea que tenga cero delicadeza con sus adorados autos, pero esta vez no fue intencional, simplemente pasó. —¿Qué auto conduces? Si es que tienes uno… Ruedo mis ojos. —Tengo un Porsche n***o, pero usualmente, tengo un chofer que me lleva en la camioneta que mi padre eligió, a donde quiera o le pida. —¿Y lo

