POV Eros Le cargo en mis brazos apretando con descaro sus nalgas sin importarme una mierda que nos vean. Camino hacia la puerta para abrirla y sentarla en el asiento y así largarnos al fin de aquí. Si me sigue besando así, voy a terminar follándola sobre el auto y aunque me resulta jodidamente erótica la escena, ella no necesita ser expuesta de esta manera. —Me estás mordiendo —le digo en tono severo abriendo la puerta y ella asiente, dejándome un beso en mi piel—. Yo muerdo más duro. Busca verme a la cara, me encanta que sus mejillas están sonrojadas y sus ojos altamente excitados. —Tú no me morderás duro. —No me tienes, leoncita. —Dudo que quieras verme llorar… Ya ahí está, ese maldito puchero que me prende. Niego y la tiro en el asiento antes de perder la poca cordura que con ell

