Sostengo el pequeño espejo en mi mano mientras Mali me peina mi cabello. Se secó con agua salada, así que hoy amanecí literal, como una leona. Casi pego el grito cuando me miré en el espejo del baño y vi lo esponjada que estaba. La vergüenza que sentí al pensar que lo más seguro de que anoche al despertar me veía así frente a él, fue muy intensa. Y no es que sea una superficial, pero dudo que me haya visto bonita, así toda explotada de los cabellos. Mis ojos están un poco enrojecidos, supongo que, por el agua del mar, pero no me veo cansada. Ni siquiera me siento cansada, yo ya me siento mejor. —Ya he terminado esta —dice mi Ice Queen, dejando una trenza sobre mi hombro—. Deja de moverte que me falta una. Asiento y tira de mi cabello. Niego con una sonrisa, apreciando la trenza rubia qu

