Capitulo 6: La novia falsa del coronel
Narra el coronel McDonald
Estaba en mi oficina cuando mi madre me llamó, solté un suspiro sin querer realmente contestarle pero mi madre era la mujer más insistente que conocía y si no le contestaba iba a seguir llamándome todo el puto día hasta que terminara por contestarle.
Suspiré, definitivamente mi madre era la única a la que le aguantaba tanta irreverencias.
Contesté.
—Hola mi amor, ¿cómo estás? —dijo mi madre.
—Hola mamá, uhm, feliz cumpleaños —dije sin saber si de hecho me había equivocado de fecha.
—Es mañana.
Uh.
—Sí, perdón —dije y suspiré—. Uhm, ¿qué ocurre?
—Como mañana es mi cumpleaños —dijo— hice una reservación en el restaurante Mios para almorzar.
Mi madre siempre le gustaban los sitios caros, Mios era un restaurante bastante lujoso y costoso.
—Bien mamá —dije.
—Quiero que vayas con esa novia que mencionaste para conocerla —dijo mi madre.
Aclaré mi garganta, claro le había mencionado que estaba saliendo con alguien porque siempre que me llamaba me hacia un sermón de que tenía que rehacer mi vida.
Pero era difícil rehacer mi vida cuando la mujer con la que me casé me fue arrebatada por una grave enfermedad.
Ya habían pasado 5 años.
Pero no me interesé en conocer a nadie, solo me enfrasqué en el trabajo.
—No creo que ella pueda ir —comenté.
—Tienes mareándome por meses —dijo mi madre enojada—, ¿acaso me mentiste?
—No mamá, no te miento —mentí—, de verdad tengo tiempo saliendo con alguien.
Realmente no sabía qué era peor, decirle que no estaba saliendo con nadie y ganarme otra vez su sermón de eso de rehacer mi vida que llevo escuchando por casi 3 años o mentirle diciendo que sí tenía a alguien.
—¿Quién? —replicó mi madre sabiendo probablemente que había estado mintiéndole.
—Se llama... —aclaré mi garganta— ¿por qué quieres saber? Vamos despacio.
—Hijo, quiero que rehagas tu vida —dijo mi madre soltando un suspiro—, Picila no va a volver, no quiero que termines como tu hermano.
Aquí venía otra vez el sermón.
Mi hermano se había suicidado hace casi una década cuando su esposa murió en un accidente de auto, cayó en una profunda depresión, fue realmente doloroso para todos.
—Te juro que no terminaré como él —dije pasando una mano por mis ojos—, te dije estoy saliendo con alguien.
—¿Cómo se llama? —dijo mi madre de manera algo acusadora— Si no me dices el nombre no te creo.
Fruncí los labios y dije lo primero que se me cruzó por la mente:
—Se llama Luz —solté, después fue que relacioné que Luz se llamaba la niñera.
No había pesando hasta ahora que estaba abriendo una becha y se aproximaban a una gran cantidad de mentiras.
—¿Luz? —repitió mi madre.
Ya no podía echarme para atrás.
—Ujum —dije—, se la lleva muy bien con los niños, es una chica muy... atractiva.
Después de lo que dije, me di cuenta de que tal vez lo dije muy en serio, es que Luz no era fea y de hecho creo que era la única que no presentaba ninguna queja después del primer día cuidando a mis hijos.
Supuse que no iba a soportarlo, pero me equivoqué y usualmente yo no era de equivocarme.
—¿Entonces es real? —dijo mi madre incrédula pareciendo sorprendida— Es decir, está bien, entonces ¿nos vemos mañana en el almuerzo?
—Sí, claro que sí madre —dije.
—Está bien amor, adiós —dijo y colgó.
Solté un suspiro dejé el teléfono a un lado.
Y fue que entendí la gravedad del asunto, tenía que buscar a alguien que se hiciera pasar como mi novia, hacer alguna clase de acuerdo donde actuara y se presentara con modales...
O... no, creo que tenía una idea mejor.
Le tenía que decir a la niñera Luz que se hiciera pasar como mi novia para el almuerzo de mañana.