Capitulo 5: Odioso coronel

747 Words
Capitulo 5: Odioso coronel Estaba ansiosa por decirle que había hecho todo perfecto. —Hola Mariana —dijo el coronel McDonald posiblemente solo por ser cortés cuando entró. Pasó directo a la cocina, fui detrás de él. —Hola señor McDonald —dije—, ¿cómo se encuentra? No me respondió mientras se servía agua. Uhm, creo que no quería hablar. —Me alegro —dije con algo de sarcasmo— aquí está el informe de los niños —se lo ofrecí pero como no me hizo nada de caso, se lo dejé en la encimera, iba a irme al ver que no tenía ánimos de hablar conmigo, pero él dijo: —Espero que hoy haya hecho las cosas bien, de lo contrario sabe que no estaré nada feliz. Siempre amenazándome. —Sí eso intento —dije—, por eso hice el informe. Miró el informe y lo tomó en sus manos paseando la mirada por el mismo. —Que letra tan horrible tiene —dijo—, en el tiempo que no estén los niños asegúrese de hacer caligrafía. —Hice el informe —dije—, es lo que importa. Me miró, sus ojos azules pareciendo abofetearme. —¿Me estás replicando? —dijo. Temblé. No podía creer que de verdad estuviera viendo cualquier cosa para discutir, como si estuviera a la defensiva siempre. No tenía tiempo para esto. —Señor —suspiré agotada—, solo estoy avisándole que hice mi mejor esfuerzo hoy con los niños y estoy agotada, solo quiero dormir. Me miró. —Guao, debe ser muy pesado cuidar niños todo el día —dijo con sarcasmo, menospreciando mi trabajo. Que imbecil. —Debería tomarlo muy en serio porque ninguna niñera le ha durado nada. —solté sin poder contener mi lengua, todo trabajo tenía su esfuerzo. —¿Quién te dijo eso? —replicó. Oh. Creo que no debí decirle lo que se decía por fuera de las demás niñeras. —Lo escuché del vecino —me limité a decir. Él dejó el informe en la mesa y dio un paso hacia mí, dejé de respirar, no sabía si iba a matarme con la mirada. —No te pago para que andes hablando con los vecinos cosas de mi casa —dijo—, está prohibido que hables con los vecinos. —Señor... —Lo haces otra vez —me interrumpió—, y te despido. Podía ahora comprender por qué nadie podía aguantar a este hombre. Parecía un perro rabioso todo el tiempo. —Señor McDonald —dije—, solo intento hacer bien mi trabajo esto no es un régimen militar, es su casa y yo soy una civil. No sabía si Taylor McDonald era un hombre razonable, realmente no parecía serlo. Él pareció pensarlo por un momento, como si no hubiera entendido que no era su trabajo y yo un militar al que tenía que andar regañando todo el tiempo. —Lo haces. —dijo por fin luego de unos segundos. ¿Uh? ¿Que hacía qué? —¿Cómo? —dije como si de repente no estuviera entendiendo su idioma, él relamió sus labios y por un momento vi esa forma carnosa en su boca, uhm, lució... sensual. —Estás haciéndolo bien al menos hoy —explicó—, espero que continúes así. Alcé la vista a sus ojos azules nuevamente, él me observaba con atención, oh, estaba diciéndome que lo había hecho bien. Por fin. Aclaré mi garganta sintiéndome de repente nerviosa y solo me limité a afirmar con la cabeza, él siguió observándome como si hubiera notando la reacción en mí; que me había puesto nerviosa, su ceño se frunció mirándome con interés. Tenía la necesidad de huir de aquí. El ambiente se tornó un poco intenso y dejé de respirar, evité su mirada sintiendo que mi rostro se encendía en rojo y solo retrocedí hasta huir saliendo de la cocina subiendo las escaleras para poder volver a respirar. ¿Pero qué me pasó? Era solo que me parecía intimidante, era eso. El coronel McDonald era una persona de carácter fuerte y eso me daba terror. Solo eso. No es que me atrajera ni me gustara. No. Era un ser muy amargo y mayor, era también muy guapo pero ese no era el punto aquí. Al menos él había admitido que lo había hecho bien, solo que ahora tendría que hablar con cuidado con el vecino si no quería que me despidiera.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD