"...vas a ser mi doble agente. Y vas a aprender que, en esta jaula, solo hay un dueño." Las palabras de Alexander seguían resonando en la habitación del Ala Este. Isabella se quedó mirando el pasillo por donde él se había ido. El teléfono n***o y pesado se sentía como un bloque de plomo frío en su mano. Dos contactos. A. Vance. Hawk. Su mundo entero, su línea de vida, reducida a sus dos carceleros. La puerta de su habitación seguía abierta. La puerta sin cerradura. La puerta que daba al gran salón, que a su vez daba al Ala Oeste, donde él estaba. Podía oír el silencio. Era un silencio ruidoso, cargado de rabia, paranoia y poder. Las cajas de su antigua vida estaban apiladas en el rincón. Reliquias de una mujer que ya no existía. Y el portarretratos... el portarretratos que había det

