Palpó su rostro con parsimonia mientras trataba de comprender como era posible que él estuviera allí, era irreal... —Se supone que tú... ¿Cómo es posible...? —Chris sonrió tomando las pequeñas manos de Alice entre las suyas. No podía contener su felicidad al verla, tanto tiempo había pasado, pero aún seguía siendo tan bella como la recordaba. —Estoy aquí, amor —musitó acercándose a ella, quería sentirla—. Regresé. —¿De dónde? —Frunció el ceño, confundida, no entendía nada. El rostro de Chris se endureció al recordar como toda había pasado, como por culpa de una injusticia y por culpa de una persona él había pasado casi dos años en la cárcel. —De la muerte... —La miró atento. —Chris, por favor no juegues conmigo y dime que fue lo que paso contigo, te espere y tú jamás regresaste... —

